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Reyertas entre pueblos

RODOLFO LACAL | De todos es sabido que las relaciones entre pueblos vecinos tienen sus altibajos. Por poner un ejemplo, era tradicional que en las fiestas de San Roque de Alhama los cetineros y bubiercanos tuviésemos alguna "enganchada", la mayoría de las veces por asuntos de faldas. A todo ello contribuía que eran fiestas y el personal estaba bien cargadito de alcohol. Por suerte, todo quedaba en nada.

Esos episodios de "puerta de discoteca", tanto en el ABC como en el Richard, no eran nada comparado con lo que ocurrió entre los de Villaluenga y Moros en el año 1892.

El primer diario en informar de ello fue La Correspondencia de España del 19 de agosto de 1892:

    Desordenes en Villaluenga.

    Zaragoza 18, 9'30 n.

    Ayer ocurrió un motín en el pueblo de Villaluenga.

    Al terminar una corrida de vaquillas se promovió una riña entre los vecinos de Villaluenga y Moros, sobre si el cornúpeto fue muerto o no a navajazos, resucitándose con este motivo antiguas rencillas entre uno y otro pueblo.

    La lucha duró dos horas. Los amotinados recorrieron la población, defendiéndose con piedras, armas de fuego y navajas.

    Los vecinos de Moros destrozaron la vega, poniendo fuego a las eras y disparando tiros.

    Los de Villaluenga tocaron somatén, dirigiéndose todos hacia la carretera, donde estaban apostados los de Moros. Estos, al observar el número de los contrarios, se retiraron.

    Hay muchos heridos. Las mujeres excitaban a la pelea; de ellas hay más de 40 contusas.

    La guardia civil se presentó al anochecer en ambos pueblos, haciendo numerosas prisiones.

    Se temen nuevos encuentros por lo excitados que están los ánimos de unos y otros.

    Se ha dispuesto el envío de refuerzos de la guardia civil. Escobar

Nos han contado con detalle cómo se desarrolló la pelea, o motín, como califican a lo que parece fue una batalla campal por las calles, eras y vega de Villaluenga. También parece que las mujeres tomaron parte activa en ella, dado que muchas quedaron contusionadas o heridas. Sorprende que todo comenzase por discutir sobre si la vaquilla murió a navajazos o no. En cualquier caso, mira que pegarle navajazos a una vaquilla... El Siglo Futuro del 20 de agosto de 1892 nos da alguna pista más sobre el origen de la pelea:

    Un tumulto grave

    A las nueve de la mañana de ayer regreso a Ateca el juzgado de instrucción, que ha estado constituido cerca de veinticuatro horas en los pueblos de Villaluenga y Moros, con objeto de conocer exactamente los sucesos ocurridos en el primero de dichos pueblos y de que ya tienen conocimiento nuestros lectores.

    Conócese ya con toda exactitud la verdadera causa que ocasionó el conflicto entre los vecinos de los pueblos citados. Aparte de antiguas rivalidades, cuyo origen no es difícil de conocer entre pueblos que tienen colindantes sus propiedades, lo ocurrido es esto:

    Parece que un jovenzuelo de Moros se apoderó de una banderilla con el fin sin duda de ostentarla como trofeo. No cuadró esto bien a otro joven de Villaluenga, que intentó quitársela, tirando uno de cada extremo. Al de Villaluenga se unió un convecino, como igualmente al de Moros, luego otro y otro, hasta que un palo que se dio a los de no se sabe cual bando, fue suficiente para dar margen a los hechos relatados.

    Cuando los vecinos de Villaluenga, después de haberse retirado los de Moros, tuvieron noticia de los destrozos que estos habían ocasionado en la vega de aquel pueblo, justamente irritados y ante la carencia de autoridad, solicitaron de Ángel Hidalgo que tomara la vara de alcalde que llevaba el alguacil e hicieron un llamamiento al vecindario, con objeto de salir en persecución de los que habían tenido tan censurable proceder. Rehusó Ángel Hidalgo tan extraña petición, diciendo que carecía de autoridad; pero entonces, su vecino, ex-alguacil del ayuntamiento, haciéndose intérprete de los deseos de sus convecinos, mandó tocar a somatén y publicó por su cuenta un bando, por el que se excitaba a todos los vecinos a que, armados, se reunieran en la plaza, con el fin de perseguir a los de Moros.

    Fielmente respondió el pueblo de Villaluenga a las excitaciones del improvisado alcalde, puesto que a los pocos momentos se reunió casi la totalidad del vecindario en la plaza provistos de toda clase de armas, y en disposición de perseguir y dar la batalla a los que ellos consideraban como sus invasores, lo que en parte sucedió, pues formando compacto grupo salieron, llegando hasta el sitio que divide a Moros y Villaluenga, sin que afortunadamente pudieran alcanzar a los agresores, pues de haber así sucedido, hubiera habido que lamentar una espantosa catástrofe.

    La Guardia civil ha llevado presos a Ateca a veinticuatro individuos de Moros por creer que estarán complicados en los sucesos referidos. El Juzgado continúa el sumario.

    Hasta ahora no se ha podido averiguar nada respecto a quien fue el individuo que amenazó con una pistola al teniente alcalde, obligándole a que se retirase, porque si no "le levantaba la tapa de los sesos".

    Aunque se sabe que resultaron bastantes heridos en la refriega, el juzgado no ha podido indagar más que la existencia de dos. Créese que ocultan a los restantes.

    Los de Villaluenga están irritadísimos contra los de Moros, y no sería extraño que se volviera a reproducir el conflicto con caracteres de mayor gravedad.

    Los vecinos y personas sensatas, tanto de Moros como de Villaluenga, lamentando sinceramente lo ocurrido, tratan de apaciguar los ánimos, y al efecto proyectase una común reunión de los ayuntamientos y mayores contribuyentes de ambos pueblos, con el fin de darse mutuas satisfacciones, recomendar la cultura y evitar que en lo sucesivo se reproduzca la colisión.

    Al regresar el juzgado ayer por la mañana en un coche, ocurrió cerca de Ateca un ligero percance que ha podido tener fatales consecuencias. Con efecto, próximo al barranco que llaman "del pescado" quiso bajar el teniente de la Guardia civil que iba en el mismo coche, y al intentar pararlo, retrocedieron espantados los caballos, quedándose el coche al borde de un precipicio.

O sea que en realidad, según cuenta la noticia anterior, el asunto empezó por quién se quedaba con una banderilla. Chico, chico, esos estaban peor que nosotros, que al menos reñíamos por las chicas...

Me llama la atención también que no debían de tener alcalde en ese momento en Villaluenga y que no hubiera guardia civil en el festejo. Otra cosa curiosa es que los vecinos de Villaluenga, cabreados como estaban, van y detienen su persecución al llegar al término municipal de Moros. A mi eso no me cuadra. Conociendo la sangre caliente que tenemos en esta comarca, eso no los para y siguen hasta donde haga falta. Algo más debió de haber que no nos cuentan. Mirando en otros diarios de la misma fecha, me encuentro con La Dinastía del 20 de agosto de 1892 que no aclara nada al incluir la siguiente escueta noticia:

    Ha surgido un conflicto en la plaza de toros del pueblo de Villaluenga (Calatayud) entre los espectadores vecinos de este pueblo y los vecinos de Moros, resultando de la refriega más de 25 heridos o contusos.

    La guardia civil ha hecho algunas detenciones.


Aparte de no añadir nada, asigna el pueblo de Villaluenga a una hipotética provincia de Calatayud que, aunque en algún tiempo de la historia de España existió (del 27 de enero de 1822 al 1 de octubre de 1823), en ese momento ya no existía.
Encuentro por suerte más detalles en El País del 20 de agosto de 1892 gracias a que incluye una carta de alguien que asistió a los hechos:

    EL MOTIN DE VILLALUENGA

    Entre moros y villaluengos

    Antecedentes

    Se celebraba la fiesta de San Roque, pero como el pueblo de Villaluenga adeuda una cantidad respetable a los maestros, el gobernador de Zaragoza negó la autorización solicitada para correr unas vaquillas.

    Pero le ocurrió a uno que ejerce gran influencia en el pueblo, ofrecer al candidato conservador votos en las elecciones próximas y la autorización para lidia de vaquillas fue concedida, valiéndose el candidato ministerial, según dice, de su influencia con el señor gobernador.

    El Motín

    A un colega de Zaragoza le escribe su corresponsal de Villaluenga, y cuenta los hechos en esta forma:

    "Entre los forasteros que acudieron a la fiesta taurina, había extraordinaria concurrencia de los pueblos de Moros, Torrijo y Villarroya de la Sierra.

    Transcurrió la corrida de vaquillas sin incidente alguno, reinando en la plaza de Villaluenga esa animación propia del espectáculo y ese vocerío inmenso que sirve de acicate al salvajismo de la fiesta.

    Cuando terminaba la corrida y una vez que el toro estaba en tierra se entabló una pelea entre los mozos de Villaluenga y Moros, dentro de la misma plaza, disputando si el toro había muerto a navajazos o no. Existían además rencillas personales de antiguo entre los dos pueblos y en la plaza encontraron ocasión de poner fin a las disidencias.

    La lucha entablada duró dos horas. La refriega tomó alarmantes proporciones, pues los amotinados corriendo unos tras otros, defendíase con palos, piedras, navajas y pistolas.

    Situados los vecinos de Moros en la carretera de este pueblo, insultaron a los de Villaluenga, destrozaron la vega, pegaron fuego a las eras y continuaron a tiros.

    Los de Villaluenga, viendo la actitud resuelta de los de Moros, tocaron las campanas a somatén, saliendo todos, ricos y jornaleros, a hacer frente a los de Moros. Quiso Dios que los de este pueblo se retiraran.

    ¡Las autoridades maltratadas! ¡La casa Ayuntamiento de Villaluenga apedreada! y a todo esto sin una pareja de guardia civil.

    Hubo bastantes heridos de Moros y aquí también existen algunos.

    Disposiciones

    Por la noche llegaron de Villarroya a Villaluenga dos parejas de la guardia civil que se trasladaron a Moros, donde hoy han llegado dos parejas más y probablemente el teniente de la guardia civil de Ateca.

    Se han hecho prisiones y el Juzgado instruye ya diligencias criminales a muchos vecinos de Moros.

    La creencia general es que los actuales acontecimientos no terminarán con los de ayer.

    En la refriega se vieron mujeres que excitaban a sus maridos a agredir a los del bando contrario.

    En Villaluenga hay más de cuarenta mujeres enfermas de contusiones y sustos"

Sobre la noticia anterior debo decir, en primer lugar, que en algún caso el nombre de Villaluenga aparecía escrito como "Villalengua" (yo lo he transcrito correctamente), error bastante común. De hecho si preguntásemos a muchos de los habitantes de la comarca de Calatayud de la actualidad, la mayoría le llaman "Villalengua", sin duda porque resulta más fácil de pronunciar.

Y que decir de los gentilicios del título de la noticia. ¿Cómo se les dice a los habitantes de Moros? Aquí les llaman simplemente moros. Yo no lo sé. Si alguien lo sabe que me lo diga. ¿Y a los de Villaluenga? Aquí es villaluengos, que tampoco me suena muy bien; a mi me suena mejor villaluenganos. No sé, que alguien me corrija.

Habéis visto que al final las influencias políticas y la compra de votos es lo que acaba moviendo todo. Es que no tenemos remedio...

Oye, al final si que hay alguna similitud con nuestras peleillas con los de Cetina: estas también fueron en las fiestas de San Roque, je, je.

Vuelven a dar el tema de los navajazos a la vaquilla como origen de la reyerta. A mi me gustaba más la versión de la banderilla...

Me vuelve a sorprender el elevado número de mujeres de Villaluenga heridas, mientras que los detenidos son todo hombres de Moros. ¿Será que estos últimos se ensañaron con las mujeres?

Tanto en esta noticia como en las anteriores temen rebrotes de la pelea. De momento sólo he encontrado una noticia de unos días después en El País del 25 de agosto de 1892:

    Conducidos por las fuerzas de la guardia civil han ingresado en la cárcel de Ateca veinticuatro vecinos de Moros, detenidos a consecuencia del conflicto o colisión entre este pueblo y Villaluenga.

    El juzgado instructor no ha podido dar más que con dos de los heridos que resultaron en la colisión. Dícese que los vecinos de Moros les ocultan en sus casas, a fin de evitar el verse comprometidos en el sumario.

Seguiré buscando a ver si se reprodujo el problema.

Bubierca (18-9-2012)

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