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Luke Winslow-King, el verso libre entre
New Orleans y Calatayud


Luke Winslow-King, en el centro de Calatayud. Al fondo, Roberto Luti
(Foto: Laura Uranga)

PABLO FERRER | Luke Winslow-King canta y toca la guitarra. Viene de New Orleans, donde echó los dientes musicalmente hablando, aunque nació en Cadillac (Michigan), un territorio bastante más frío. Desde hace casi dos años reside en Calatayud por amor; es la razón de esa relocalización que el confinamiento ha solidificado. Aunque sus giras por Europa eran continuas desde hace años, siempre acababa volviendo a la tierra del gumbo y la flor de lis. De momento, cambia el rumbo de la evasión, que dirían Los Nikis; este viernes 29 actúa en la sala Rock & Blues de Zaragoza (Cuatro de Agosto, 5; 21.00, 12 euros en Wegow y taquilla) junto a su compadre Roberto Luti, excelso guitarrista y compañero de mil veladas en New Orleans. Ya ha venido varias veces a tocar en Zaragoza, pero se las arregla para dejar nueva huella en cada visita.

"Conocí a Luke en New Orleans hace casi 20 años -explica Roberto- en un barrio que se ha hecho muy conocido, llamado Treme; allá estaba la casa de nuestra amiga Lissa Driscoll, una artista muy completa. Ella era música, experta en tocar la 'washboard' o tabla de lavar, además de gran cantante y guitarrista. Para nosotros fue una mentora absoluta en la música, pero también nos enseñó muchas cosas de la vida. Una tarde, tocando la guitarra allá, apareció Luke con un colega a visitar a Lissa, y acabamos charlando y guitarreando en su cocina. Así nació este equipo".

"Lissa era como un punto de encuentro en New Orleans, en el French Quarter -corrobora Luke- y tocaba mucho en la calle, sentíamos devoción por ella. El cáncer de garganta se la llevó hace cuatro años; Roberto y yo acabamos de sacar un tema, se llama 'Lissa's Song' y se puede escuchar en las plataformas digitales; en él celebramos su vida. Nuestra música también se alimenta de lo que ella hacía, de su blues 'twang' de primer nivel. Hacemos una especie de 'country' blues, con un punto agridulce e influenciado por el folk".

Casualidades de la vida

Luke vivió 15 años en New Orleans. "Cuando dejé la ciudad volví a mi tierra natal en Michigan; en la última década he girado por Europa a menudo, y he actuado muchas veces en España. Encontré el amor en una asturiana que trabaja aquí en Elmeg, se llama Noelia González Gascón y ama la música tanto como yo, o más; me apoya en todo, me inspira… es un ángel para mí, y trato de corresponder a esa generosidad. Vine aquí para estar con ella en enero de 2020, así que la pandemia la vivimos aquí".

Mr. Winslow-King (con guión en medio) habla un español bastante correcto, aprendido en poco tiempo. "En el periodo de confinamiento aproveché para estudiar vuestro idioma, escribir canciones y, con el tiempo, encontrar buenos amigos bilbilitanos, como Jaime del Restaurante Fonduq Hospedería del Pilar, el mejor de la ciudad. También me ha encantado explorar la naturaleza de la zona, sobre todo la sierra de Armantes, realmente magnífica; las formaciones montañosas que llaman castillos son increíbles, y además puedo admirarlas desde la parte trasera de mi casa".

Luke admira la música raíz aragonesa gracias a varias piezas que ha ido conociendo, y su avidez por saber más le lleva incluso a la osadía. "Estando en Calatayud tienes que saber de la jota de la Dolores, pero nunca me atrevería a interpretarla tal cual, sería una ofensa a los tocadores locales. Eso sí, no descarto hacer una versión junto a Roberto, llevándola a otro estilo, quizá en clave de mambo caribeño -sonríe- aunque Roberto no lo ve claro".

La Rock & Blues y Luke, amor a primera vista renovado en cada visita El artista estadounidense tiene un cariño indisimulado por Zaragoza. "He tocado en varias salas de la ciudad y siempre a gusto, pero en la que estaremos este viernes 29 hay una relación especial. Rock & Blues es el lugar perfecto para nuestra música en la ciudad; Patxi y Nacho, que manejan el lugar, son amigos, lo mismo que un grupo excelente de Zaragoza, la Kleejoss Band; les acompañé allá en un concierto hace un mes. Pero más allá de eso, es el propio sitio el que tiene algo magnético para mí, empezando por una foto gigante de Mance Lipscomb, un héroe texano del blues, y otra de B. B. King".

Roberto es un devoto del blues desde la infancia. "El country blues, el blues del delta… seguía a Mance, por supuesto, y a Robert Johnson, Blind Willie Johnson o Bukka White. También a los tipos del blues eléctrico como B. B. King, Albert King o Muddy Waters. También oía mucho a Ry Cooder y Taj Mahal, algo de Stevie Ray Vaughn… y desde mi infancia en Italia, Tolo Marton, un guitarrista increíble. Sigue dando lecciones cuando toca, y no tiene el reconocimiento que merece. Llegué a New Orleans a los 22 años, y ahí me empapé de todos los artistas que fui conociendo, no solo guitarristas, sino percusionistas, cantantes, compositores… y Luke, por supuesto, he aprendido mucho de él y tocando junto a él".

Mientras Laura Uranga busca puntos idóneos para las fotos, Luke y Roberto caminan tocando sus guitarras (Luke también canta) por las calles más céntricas de Calatayud. Poca gente se detiene, pero sonríen al pasar; varios saludan al nuevo bilbilitano con afecto. Es buena señal que una villa se acostumbre a la calidad, y la normalice como parte de su entorno cotidiano.

'Para mí, Camarón era puro blues, por su pasión'

Hay muchas cosas en la música española que llaman la atención al estadounidense. "Aquí la música es una manifestación cultural poderosa, motivo y vehículo de celebración para la gente, empezando por lo que he visto aquí en Calatayud. En el norte de Michigan, donde nací, fue mi padre el que me enseñó a amar la música, que para él había sido también un oficio. Con él pude oír mucho rock'n'roll y blues; en New Orleans también me llegó el jazz y la clásica, incluso en la universidad, y el blues del delta, que no te suelta ya nunca. Personalmente también admiro mucho a Woody Guthrie, no solo en su faceta musical sino también en su forma de componer y la fuerza y compromiso de sus letras. Por supuesto, si miro en otros rincones de España admiro el talento de Paco de Lucía, y la figura de Camarón me parece increíble; conozco su historia y admiro profundamente su modo de cantar. Para mí, Camarón es blues por su pasión, olvida el estilo al analizar este comentario que te hago; era expresión pura, una explosión de sentimiento… cantaba con la base de sus experiencias".

Luke tiene alguna canción de ficción, pero la mayoría también provienen de experiencias propias o al menos conocidas de primera mano. "Con Roberto lo comento muchas veces, en el blues necesitas saber lo que estás diciendo y haber experimentado ese desgarro aunque sea un poco… si no se interpreta de esa manera, es simplemente un ejercicio sin sentido, porque no lo vives, es gimnasia. El blues tiene un propósito más elevado. Los esclavos en Mississippi dejaron paso a los trabajadores de 20 centavos la hora en Mississippi; cuando ellos cantan durante el durísimo trabajo en los campos, la música les sostiene del amanecer al anochecer. Para mí es un privilegio haber hallado la inspiración en su música y tratar de darle mi propio sello al expresarla. No son tres acordes, el 1-4-5 y las doce barras y ya está, es algo más".

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Heraldo de Aragón (29-10-2021)

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