Foto: A. Sanmiguel
Torres de Santa María y San Andrés, en Calatayud, las más conocidas del mudéjar de la comarca bilbilitana |
En el 714 musulmanes árabes
y bereberes ocupan estas tierras y las gobiernan hasta 1120, año
en que se produce la conquista cristiana. De esos cuatro siglos nos han
quedado, en el aspecto arquitectónico, el interesante conjunto amurallado
de Calatayud y varios castillos menores en los valles próximos.
Aunque muchos musulmanes emigraron tras la conquista, muchos otros se quedaron,
en especial agricultores, artesanos y albañiles. A éstos
se les encomendaría el mantenimiento y la reforma de palacios y
mezquitas, ahora convertidas en iglesias, y más adelante la edificación
de iglesias nuevas. El encargar las obras a los moros (así se les
llamaba entonces) se debía, por una parte, a que su sistema de construcción
era más rápido que el de los canteros cristianos, y por lo
tanto más barato. Si bien el principal motivo fue que el arte árabe,
en todas sus manifestaciones, gozó de gran aprecio por las clases
dirigentes cristianas durante
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