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Conferencia sobre la Biblioteca Gracián de Calatayud


El presidente del CEB junto al conferenciante

FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO | Dentro de las actividades organizadas por el Centro de Estudios Bilbilitanos, el 4 de mayo de 2017 Antonio Sánchez Portero ofreció una conferencia en el Salón Multiusos del Excmo. Ayuntamiento de Calatayud, donde repasaba la 'Historia de la Biblioteca Baltasar Gracián'.

José Ángel Urzay, Presidente del Centro de Estudios Bilbilitanos, presentó a este infatigable periodista, novelista y hombre de cultura polifacético, responsable que la figura de la Dolores se haya integrado con normalidad en Calatayud. Trabajador incansable, investigador de Liñán de Riaza y desde los años setenta del pasado siglo colaborador de crónicas precisas sobre Calatayud en los diarios Pueblo, Amanecer, El Día de Aragón y actualmente en La Comarca, con sus interesantes vivencias.

Antonio Sánchez Portero confesó que había comenzado a escribir esta conferencia en 1966. También recordó un interesante trabajo de Juan José Mateo Martínez, editado en las Actas del III Encuentro de Estudios Bilbilitanos, referido a la Biblioteca Gracián.

Antes de la creación de la Biblioteca Baltasar Gracián, Calatayud, con gran tradición cultural, sólo poseía bibliotecas privadas y eclesiásticas. Con la expulsión de los jesuitas, su importante biblioteca se desperdigó. El año 1837 fue igualmente un año nefasto para la cultura bilbilitana, por la orden de cierre de varios conventos de Calatayud, como los franciscanos, dominicos, capuchinos, trinitarios y agustinos, entre otros. Hasta que no se creó la Biblioteca Gracián, debida la entusiasmo de José María López Landa, Calatayud no contó con una biblioteca pública. López Landa nunca quiso obtener ningún cargo público, pero cerca de cumplir los cincuenta años se le nombró diputado provincial, en la Dictadura de Primo de Rivera.

En 1926 el Gobierno instauró la Fiesta del Libro Español, imponiendo a las diputaciones provinciales la obligación anual de crear una biblioteca popular en alguna localidad de la provincia. Con esta feliz coyuntura, López Landa vio segura la fundación de una biblioteca en Calatayud. Y fue el 5 de marzo de 1926 cuando la Comisión Permanente de la Diputación Provincial aprobó su fundación en Calatayud, dotándola con un presupuesto de cinco mil pesetas para su instalación y otras cinco mil pesetas para la adquisición de libros. El lugar elegido para su primera sede serán los bajos del edificio, propiedad de la Diputación, junto a la Inclusa.

En la primavera de 1927 comenzaron las obras de adaptación y el 7 de octubre tuvo lugar la inauguración de la Biblioteca Popular Gracián, a la que asistieron Patricio Borobio, vicepresidente de la Diputación, Manuel Lasala, Pedro Moyano, los diputados locales Escolástico Herrero y Crescencio Caballero, José María López Landa y Antonio Bardají, alcalde de Calatayud. Intervinieron en aquel acto Borobio y López Landa, que fue nombrado director de la Biblioteca. Cerró el acto el alcalde Antonio Bardají, quien pidió al presidente de la Diputación "que aunque D. José María López Landa dejara de ser diputado, continuase al frente de la Biblioteca". El acto lo recogió el diario bilbilitano El Regional, en su número del 8 de octubre de 1927. Eduardo Ibarra donó algunos libros.

Sánchez Portero afirmó que la Biblioteca Popular Gracián no quería ser un cementerio de libros, ni un río seco, sino un laboratorio donde nutrir el espíritu y una fuente de agua purísima, de la que bebiera el pueblo. Sánchez Portero confesó que en su juventud se sentía muy alejado de los libros, narró alguna fechoría de muchachos y recordó las palabras de su padre, al preguntarle quién era aquel señor López Landa, que además era vecino. "Este señor -contestó muy serio su padre- es un sabio". Sabias palabras.

Pronto las instalaciones de la Biblioteca se quedaron pequeñas y en 1930 la Diputación Provincial, presidida por Francisco Blesa, la amplió a sus expensas y habilitó un salón para conferencias. En 1935 la Diputación Provincial, presidida entonces por el bilbilitano Luis Zaragoza, otorgaba un crédito extraordinario de siete mil pesetas para su remodelación.

Sánchez Portero afirmó que el público bilbilitano respondió muy bien a esta nueva Biblioteca. Ayudaban a López Landa un joven auxiliar y de portero un anciano del Hospicio. En esta Biblioteca Gracián se encontraba el llamado armario de la vanidad, que guardaba todos los libros de López Landa y la Historia de Calatayud de Vicente de la Fuente.

En aquellos años, la cultura bilbilitana giraba en torno a la Biblioteca Gracián, alrededor de la cual se creó el conocido "espíritu de la Graciana". Exposiciones de pintura de Antonio Lázaro Verón o de María Pilar Zabalo Galí, y numerosas tertulias literarias. En el curso 1931-1932 llegaron a ofrecerse veintiséis conferencias a cargo de Muñoz Gutiérrez, Juan Moneva, Carlos Aguilar, Martín Ballestero, Marcelo Catalá, o López Escagües, entre otros.

El 10 de agosto de 1932 se creaba como filial, dentro de la Biblioteca Popular Gracián, el Centro de Excursiones y Atracción del Turismo, cuya Junta estaba presidida también por López Landa. Hasta 1936 se realizaron numerosas excursiones a San Juan de la Peña, Loarre, Veruela, El Bocal, Toledo, Cuenca, Burgos, Madrid…

Por estos años el fondo editorial constaba de unos diez mil volúmenes. Durante la Guerra Civil, en los salones de la Biblioteca impartía clases el Instituto de Enseñanza Media, pues su edificio fue ocupado como hospital, para el que la Biblioteca Gracián facilitó mobiliario, libros y revistas.

En 1947, con motivo del XX Aniversario de la fundación de la Biblioteca Gracián, López Landa reconoció y agradeció en una sesión literaria, que tituló Pro Patria et Cultura, que "sin interrupción la Diputación Provincial ha mantenido su confianza en la Biblioteca y en su encargado, a pesar de que las diputaciones se han ido sucediendo con caracteres e idearios tan dispares".

En el curso 1951-1952, tras el ciclo de conferencias, en la que intervino López Landa con una titulada Remembranzas, las actividades de la Biblioteca fueron cada vez más escasas, debido a la edad de su fundador, que falleció en 1955. Un año antes se había fundado el Centro de Estudios Bilbilitanos, tomando como sede cultural la Biblioteca Gracián, que venía a ser el sucesor de aquel "espíritu de la Graciana".

El 27 de mayo de 1956, debido a las fuertes y continuadas tormentas, los ríos Jalón y Jiloca se desbordaron, anegando la parte baja de la ciudad. Con estas inundaciones se dañaron muchos libros de la Biblioteca Gracián, donde el agua alcanzó hasta los dos metros de altura. Sánchez Portero reconoció que, antes del desastre, se podían haber salvado bastantes libros, durante las cuatro o cinco horas que trascurrieron hasta la tragedia, cuando ya se intuía lo irreversible. Y aunque fue avisado un concejal del Ayuntamiento bilbilitano, al que se le propuso formar una cadena humana para ir desalojando libros de la Biblioteca Gracián, don Joaquín dijo ser concejal de Fomento y por tanto creyó más importante la vigilancia de los puentes y de las carreteras. Al retirarse las aguas, los libros y el mobiliario más dañados fueron trasladados el colegio de los Hermanos Maristas y al Palacio de la Comunidad, donde fueron pacientemente rescatados por los consejeros del CEB, Germán López Sampedro y Antonio Sánchez Portero, que rechazaron cualquier compensación por su ingente trabajo. Por esta causa, la Biblioteca permaneció cerrada los años 1958 y 1959, abriéndose en 1960 en el Palacio de la Comunidad.

En febrero de 1966 se comenzó a derruir el antiguo local de la Biblioteca en la Plaza del Fuerte. En abril de este año se celebró un homenaje póstumo a este local de la Graciana, organizado por el Centro de Estudios Bilbilitanos, interviniendo en él Martín Ballestero, Alfredo Muñoz, López Escagües, Montón Puerto, José María Ramírez y Rubio Vergara.

Tras la clausura en 1978 de la sucursal del Banco de España en Calatayud, se cedió el edifico al Ayuntamiento, que lo destinó a Casa de Cultura, donde en 1983 se trasladaron los fondos de la Biblioteca Gracián. La última sede de la Biblioteca Gracián ha sido el antiguo Colegio de Sancho y Gil. Próximamente la Biblioteca Gracián será trasladada a su quinta sede, al llamado Seminario de Nobles, fundación de los jesuitas.

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