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Un nuevo libro sobre el Papa Luna


En el acto de presentación, el autor estuvo arropado por
Ignacio Marcuello y Francisco Tobajas

El pasado 8 de agosto de 2015 se presentó en Saviñán un nuevo libro sobre la figura de Benedicto XIII, el Papa Luna, titulado La soledad como destino. La verdad de Benedicto XIII, el Papa Luna. Su autor, Mariano Marco Yagüe, con una extensa y exitosa carrera como narrador, se adentra en la sorprendente vida de Benedicto XIII (1328-1423). En el acto de presentación, el autor estuvo arropado por el alcalde de Saviñán, Ignacio Marcuello, y por el Cronista Oficial de Saviñán, Francisco Tobajas Gallego.

En este libro, Mariano Marco describe las situaciones por las que la historia arrastró a este gran hombre hacia la soledad, ya que fue desasistido por todos, señalado como enemigo, herético y cismático, y no encontró tierra sagrada ni civil para que reposaran sus restos. Su nombre lo ocupó otro Papa, que se hizo llamar también Benedicto XIII (1724-1730), recibiendo el de Illueca el apelativo de antipapa.

Mariano Marco hace un esfuerzo para meterse en la persona de Pedro Martínez de Luna, que va relatando las razones y los sentimientos que le llevaron a la más completa soledad, ante los continuos y complicados sucesos de su vida. El autor señala que fue este atrevimiento el que le sugirió este subtítulo: La verdad de Benedicto XIII, el Papa Luna, pues mientras investigaba y concebía la obra, más se obligaba y se convencía en presentar a un pontífice anciano, repasando los abundantes y complejos avatares de su vida, con una mente lúcida, que recordaba aún toda su verdad, sin salir nunca de sus trece, que fue poco a poco tergiversada, perseguida, desautorizada y anulada por otra verdad impuesta, la verdad oficial.

Según el autor, el Papa Luna gozaba en su tierra de gran devoción, pero el arzobispo de Zaragoza, Hernando de Aragón, prohibió dedicarle lámparas y exvotos, deteriorando la admiración de su pueblo al único Papa aragonés de la historia.

Saviñán ha sido el primer lugar donde se ha presentado este interesante libro, que novela la azarosa vida de Benedicto XIII, el Papa Luna, en cuyo palacio de los condes de Argillo se conservaba su calavera hasta que fue robada en el año 2000. No sabemos cuándo llegó el cráneo del Papa Luna al palacio de Saviñán, pero nos inclinamos por alguna fecha cercana a la Guerra de la Independencia. Guitart Aparicio asegura que fue en 1813 cuando las tropas francesas llegaron a Illueca, asaltando el castillo y destrozando el interior. Los soldados franceses golpearon la momia de Benedicto XIII, para despojarle del pontifical, arrojándola barranco abajo. Sólo pudo recuperarse el cráneo que pasó al palacio de Saviñán.

Ana Polonia Martínez de Luna, hija de Ana de Luna y Antonio Manrique de Lara, vendió todos sus señoríos y propiedades en 1665 a Francisco Sanz de Cortes, I marqués de Villaverde desde 1670. Esta venta provocó un largo pleito con el conde de Sástago, que además era duque de Villahermosa, y conde de Montijo, casado con la marquesa de Osera, emparentados con la Casa de Morata. A la muerte en 1837 de la última marquesa de Villaverde, María Luisa Sanz de Cortes Connock y Abeville, le heredó su sobrina María de la Soledad Muñoz de Pamplona y Sanz de Cortes, VI marquesa de Villaverde y condesa de Argillo, como sucesora de su padre Manuel Muñoz de Pamplona, muerto en 1803, que había casado con Pilar Sanz de Cortes. María Soledad Muñoz de Pamplona casó en 1805 en Saviñán con José Garcés de Marcilla, quienes heredaron los títulos de marqués de Villaverde y condes de Morata y de Argillo, según consta en la carta de Sucesión dada por Carlos IV el 3 de junio de 1805.

A lo largo del siglo XIX conocemos tres inventarios del palacio de Saviñán. Por el inventario de 1890, el primero que lo cita, sabemos que el cráneo del Papa Luna se exponía en una urna sobre una mesa de mármol de la Entresala, contigua a la capilla, lugar este último donde se conservaba hasta la época actual. El escritor romántico y periodista menorquín José María Quadrado (1819-1896), en el tomo de 1844 dedicado a Aragón, de Recuerdos y bellezas de España, escribe que en Illueca contempló el palacio donde nació Benedicto XIII, cuyos restos profanaron los franceses, salvándose el cráneo que se guardaba en Saviñán. En 1885 visitó Saviñán el historiador dominico P. Fages, donde vio el palacio y la cabeza del Papa Luna. En 1897 el arquitecto escocés sir Robert Rowand Anderson, empleado de la Universidad de Saint Andrews, Escocia, pasó algunos días en Peñíscola y Saviñán, donde había recogido datos acerca de la personalidad del Papa Luna. En el número del 16 de junio de 1899 de la revista semanal ilustrada Alrededor del mundo, apareció un artículo firmado por Wanderer titulado "La cabeza del antipapa Luna". Manuel Alhama Montes, Wanderer, autor del artículo, había estado en Saviñán con sus cámaras fotográficas, donde logró probablemente la primera fotografía del cráneo del Papa Luna, que ilustra su artículo. En 1921, aprovechando el homenaje a Mariano de Cavia, promovido por Heraldo de Aragón, Blasco Ibáñez estuvo unas horas en Saviñán y en Illueca, donde recogió datos para su novela que estaba preparando sobre el Papa Luna, que publicó en 1925.

Juan Bautista Simó, en su libro Pedro de Luna. El Papa de Peñíscola, 1994, cuenta que en julio de 1986, Pascual Sanjuán Sardaña, de 82 años de edad, le contó que él y su padre, Pascual Sanjuán Mené, habían recogido en 1936 el cráneo del Papa Luna cuando era objeto de vandálicos actos de profanación, al ser saqueado el oratorio del palacio de los condes de Argillo. Con pesadumbre le confirmó el cumplimiento de la profecía atribuida a San Vicente Ferrer, que llegó a decir que por castigo a su orgullo, algún día los niños jugarían con la cabeza del Papa Luna a modo de pelota. Esta noticia la recogió Antonio Beltrán, en un artículo publicado en Heraldo de de Aragón el 30 de octubre de 1994, año que se conmemoraba el Sexto Centenario de la elección papal de Pedro Martínez de Luna en Aviñón en 1394.

Al conocerse el robo del cráneo del Papa Luna en el año 2000, el Ayuntamiento de Illueca lo pidió en custodia, reservándole el mismo espacio que ocupaba antes de su profanación por los soldados franceses, quejándose también del trato recibido en Saviñán en 1936 y en el año 2000, pues ocupaba un palacio en peligro de ruina. En Heraldo de Aragón el 13 de julio de 2002, Luisa Saldaña contestó al artículo del alcalde de Illueca, que comentaba este mal trato durante la Guerra Civil. Luisa Saldaña negaba este maltrato y recordaba que por aquellas fechas José Ignacio Olazábal encargó a su albañil, Esteban Saldaña, padre de Luisa, al párroco José Yagüe y a Serafín Lacruz que escondiesen el cráneo del Papa Luna en el corral de este último. Fue al exhumar los restos cuando el cráneo sufrió un golpe y pequeños desperfectos en la nariz. También defienden esta tesis los descendientes de Jacinto Vincueria, que vivía en el palacio en 1936.

Próximamente La Soledad como destino. La verdad de Benedicto XIII, el Papa Luna, de Mariano Marco Yagüe, se presentará en Illueca, patria de Pedro Martínez de Luna.

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