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Martialis Priapea Epigrammata:
Los epigramas priapeos de Marcial


CORNVCOPIAE
Autor: Perottus, Nicolaus
Autor: Martialis, Marcus Valerius
Erschienen: [Straßburg] 1506
BSB-Signatur: 2 L.lat. 122 a

Marco Valerio Marcial, poeta de Epigramas, nacido en Bílbilis (Hispania, Calatayud) en torno al 40 dC, se trasladó a Roma allá por el 64. Allí fue amigo de Silio Itálico, Frontino, Plinio el Joven, Quintiliano, Juvenal. Alrededor del 98 regresó a Bílbilis. Allí murió en torno al 104.

Era un hombre ingenioso, agudo, mordaz, y que tenía, al escribir, muchísimo de sal y también de hiel, y no menos de candiez.

M. Valerius Martialis, poeta epigrammaticus, natus Bilbili in Hispania circa annum 40 p. Chr. n., transiit Romam circa annum 64. Ibi amicus fuit Silio Italico, Frontino, Plinio Secundo, Quintiliano, Iuvenali. Circa annum 98 Bilbilim revertit. Ibi obiit circa annum 104.

Erat homo ingeniosus, acutus, acer, et qui plurimum in scribendo et salis haberet et fellis, nec candoris minus (Plin. Epist. III, 21).

Nos dejó las siguientes obras:

Spectaculorum liber (Epigrammaton liber)
Libro de los Espectáculos (Libro de Epigramas)

Epigrammaton libri XII
XII Libros de Epigramas

Xenia (Epigrammaton liber XIII)
Regalos extranjeros (Libro XIII de Epigramas)

Apophoreta (Epigrammaton liber XIV)
Regalos, Obsequios (Libro XIV de Epigramas)


NOTA: Datos tomados, al igual que los textos Latinos de la BIBLIOTHECA AVGVSTANA, con algunos cambios de grafía en el caso de los textos.

En total, quince libros de Epigramas. Todos ellos son epigramas en verso, composiciones mordaces, ligeras, con mucha hilaridad, atrevidas y procaces muchas de ellas, graciosas todas, obscenas incluso algunas.

Os presento hoy las dedicadas a Príapo, un dios rural y primitivo Romano, que tenía más que ver con la Fecundidad y los cuidados y protección de los campos de labranza, que con la pura lascivia, como pueda parecer a primera vista. Sería, en Masculino, lo que era en Femenino la Gran Diosa Madre, con sus bien dotadas y enormes mamas, símbolo de la Fecundidad Femenina.

Moralidad de Marcial

El culpar a la vida de aquellos tiempos importa, que al espejo que la reproduce no hay por qué. Este reflejo de la vida real de Roma, captado en el ambiente humilde y de cliente en que vivió Marcial, y esta naturalidad con que él habla, según dice en Latín, es decir, con claridad y propiedad ha llenado sus versos de expresiones muchas veces demasiado fuertes para nuestro gusto. La causa fundamental es la sociedad en que vive, que toleraba los mimos y las representaciones en el teatro, que reproducían realmente las escenas que presentaban adulterios, asesinatos y otras monstruosidades. Si eso se contempla públicamente en el teatro y en el circo, y en las mismas cenas, durante las fiestas Florales y Saturnales, no es mucho que un epigramista lo describiera en sus pequeños poemas destinados a la lectura privada. Él tiene conocimiento de ello y de cuando en cuando avisa que no sigan leyendo los Catones, porque "no olvides que estos versos son Saturnalicios y Apolinares, y este librito no es el reflejo de mis costumbres" (XI, XV: 11-13). Su alma se refleja muchas veces cándida e inocente: Tengo páginas, dice él, que podrían leer la esposa de Catón y las horribles sabinas (XI, XV: 1-2), y un poco más. El género epigramático exige de por sí un lenguaje retozón. Ésta es la norma que se les ha dado a los versos jocosos: que no pueden gustar si no son picantes (I, XXXV: 10-11).

José Guillén, "La moralidad de Marcial", en Actas del simposio sobre Marco Valerio Marcial, Zaragoza (UNED), 1987.

Lasciuam uerborum ueritatem, id est epigrammaton linguam, excussarem, si meum esset exemplum. [Pediría excusas por el verismo lascivo de mis palabras, esto es, de la lengua propia de los epigramas, si mi obra fuera el prototipo (Martialis, I, Prólogo).

Recomendando la lectura de unos epigramas para solaz del alma, dice el Lic. Francisco Cascales al maestro Jiménez Patón: Busque vuestra merced ocasiones de desenfado y divierta el pensamiento de cosas graves; dése a las más menudas y aun nugatorias que tienen a veces no sé qué de ruibarbo bastante a purgar de melancolías al más saturnino. Con este fin envío a vmd. esos epigramas cuya materia es por la mayor parte jocosa, si bien tal vez se levantan a mayores. En ellas he procurado marcializar, si no con su agudeza, con menos lascivia; que aunque ésta es propia de los epigramatorios, no se nos concede tanto a los que profesamos musas cristianas.

Lic. Francisco Cascales, Cartas Filológicas, Murcia, 1634, 2ª década, Epist. 10, dedicatoria.

Los Epigramas Priapeos de Marcial

La forma cómica y poco delicada de Príapo obliga al autor a una descripción distanciada e irónica. Los Priapeos de Marcial se distinguen por una estructura metódica a través de la ambigüedad y el trasfondo irónico en la variación de motivos. Se podrían reunir seis poemas de los libros VI, VIII y XIV en el sentido de un ciclo o serie abierta. Esta lascivia es la razón por la que se expurgan las ediciones, sobre todo en la traducción. Esto ya viene desde antiguo, los mss. de la familia Aª han sufrido una censura por la cual una serie de palabras del dominio sexual aparecen reemplazadas por términos más anodinos, y versos y poemas enteros se han suprimido, aunque este proceder no se aplicó con todo rigor. La censura partió seguramente de un monasterio de la época Carolingia.

K. Willenberg, Die Priapeen Martials: Hermes 101 (1973), 320-351, cf. E. Montero Cartelle, Censura y transmisión textual en Marcial: EClás 20 (1976), 343-352.

NOTA: Datos Tomados de José Guillén, Epigramas de Marco Valerio Marcial, de quien están tomadas también las traducciones al Castellano.

Spectaculorum liber [Libro de los Espectáculos] y Libros I-VII

Libros VIII-XIV


MARCUS VALERIUS MARTIALIS, EPIGRAMMATON LIBRI XIIII …
Venice: "Ex Sirenis Officina" Petri Rauani & Socios, 1552.

SELECCIÓN DE EPIGRAMAS PRIAPEOS

1) No pidas recato a mis epigramas

Te lamentas, Cornelio, de que escribo unos versos poco serios y que no puede comentar el maestro en la escuela. Pero estos libritos, como los maridos a sus mujeres, no pueden deleitar si están capados. ¿Qué, si me mandas que entone un epitalamio sin las palabras del epitalamio? ¿Quién pone vestidos a los juegos Florales o permite a las meretrices el pudor de la estola? Tal es la norma que se les ha dado a los versos jocosos: que no pueden agradar si no son picantes. Por ello, abandonada tu severidad, te ruego que tengas consideración con mis retozos y juegos y no te empeñes en castrar mis libritos. No hay cosa más torpe que un Príapo capón.

(I, XXXV)

Versus scribere me parum seueros
Nec quos praelegat in schola magister,
Corneli, quereris: sed hi libelli,
Tamquam coniugibus suis mariti,
Non possunt sine mentula placere.
Quid si me iubeas talassionem
Verbis dicere non talassionis?
Quis Floralia uestit et stolatum
Permittit meretricibus pudorem?
Lex haec carminibus data est iocosis,
Ne possint, nisi pruriant, iuuare.
Quare deposita seueritate
Parcas lusibus et iocis rogamus,
Nec castrare uelis meos libellos.
Gallo turpius est nihil Priapo.

2) ¿Qué eres, entonces?

Duermes con jóvenes que la tienen como Príapo, y a ti no se te empina, Febo, lo que se les empina a ellos. Por favor, Febo, ¿qué quieres que yo me imagine? Me inclinaría a pensar que eres un afeminado; pero los rumores dicen que no eres maricón.

(III, LXXIII)

Dormis cum pueris mutuniatis,
Et non stat tibi, Galle, quod stat illis.
Quid uis me, rogo, Phoebe, suspicari?
Mollem credere te uirum uolebam,
Sed rumor negat esse te cinaedum.

3) Un buen Príapo

No he sido labrado a golpes de doladera de un frágil olmo ni la columna que está empinada con su vena rígida es de una madera cualquiera, sino que ha sido hecha de incorruptible ciprés, que no teme ni los siglos cumplidos a cientos ni la que era de una prolongada ancianidad. A ésta tú, quienquiera que seas, malvado, témela, porque si, con mano rapaz, dañas aún el más mínimo racimo de estas cepas, te nacerá, por más que pretendas negarlo, una higuera del ciprés que se te injerte.

(VI, XLIX)

Non sum de fragili dolatus ulmo,
Nec quae stat rigida supina uena,
De ligno mihi quolibet columna est,
Sed uiua generata de cupressu:
Quae nec saecula centiens peracta
Nec longae cariem timet senectae.
Hanc tu, quisquis es, o malus, timeto.
Nam si uel minimos manu rapaci
Hoc de palmite laeseris racemos,
Nascetur, licet hoc uelis negare,
Inserta tibi ficus a cupressu.

4) El guardián robado

Ladrón de rapacidad muy conocida, un Cilicio quería saquear un huerto; pero en el huerto inmenso no había, Fabulo, nada más que un Príapo de mármol. Al no querer volverse con las manos vacías, el Cilicio se llevó al mismísimo Príapo.

(VI, LXXII)

Fur notae nimium rapacitatis
Conpilare Cilix uolebat hortum,
Ingenti sed erat, Fabulle, in horto
Praeter marmoreum nihil Priapum.
Dum non uult uacua manu redire,
Ipsum subripuit Cilix Priapum.

5) Proclama de Príapo

No me fabricó un rudo colono con su rústica hoz; estás viendo la obra acabada de un intendente. Pues, siendo el agricultor más rico del campo Ceretano, Hílaro es dueño de estos collados y de estas fértiles sierras. Mira cómo con mis rasgos bien definidos no parezco de madera y cómo llevo unas armas inguinales no consagradas al fuego, sino que se me endereza un falo de ciprés imperecedero, que nunca morirá, digno de la mano de Fidias. Vecinos, os lo advierto, venerad al santo Príapo y respetad sus catorce yugadas.

(VI, LXXIII)

Non rudis indocta fecit me falce colonus:
Dispensatoris nobile cernis opus.
Nam Caeretani cultor ditissimus agri
Hos Hilarus colles et iuga laeta tenet.
Aspice, quam certo uidear non ligneus ore
Nec deuota focis inguinis arma geram,
Sed mihi perpetua numquam moritura cupresso
Phidiaca rigeat mentula digna manu.
Vicini, moneo, sanctum celebrate Priapum
Et bis septenis parcite iugeribus.

6) Advertencia a un Príapo

Príapo, guardián no de un huerto ni de una viña lozana, sino de un bosque poco espeso, del que has nacido tú y puedes volver a nacer, las manos rapaces, te lo advierto, recházalas y reserva la leña para el hogar de su dueño; como ésta falte, hasta tú mismo eres leña.

(VIII, XL)

Non horti neque palmitis beati,
Sed rari nemoris, Priape, custos,
Ex quo natus es et potes renasci,
Furaces, moneo, manus repellas
Et siluam domini focis reserues:
Si defecerit haec, et ipse lignum es.

7) Ten cuidado, curioso

Nos miras fijamente, Filomuso, cuando nos bañamos, y luego preguntas que por qué tengo unos esclavos imberbes que la tienen como Príapo. Contestaré sin rodeos a tu pregunta: Les dan por culo a los curiosos, Filomuso.

(XI, LXIII)

Spectas nos, Philomuse, cum lauamur, Et quare mihi tam mutuniati Sint leues pueri, subinde quaeris. Dicam simpliciter tibi roganti: Pedicant, Philomuse, curiosos

8) ¡Ya quisiera Príapo!

Nata llama minina a la de su amante; comparado con él, Príapo está capado.

(XI, LXXII)

Drauci Natta sui uocat pipinnam,
Collatus cuï Gallus est Priapus.

9) Príapo candeal

Si quieres quedar saciado, puedes comerte a mi Príapo; aunque rosigues sus mismos genitales, serás puro.

(XIV Apophoreta, LXX [LXIX])

LXX Priapus siligineus

Si uis esse satur, nostrum potes esse Priapum:
Ipsa licet rodas inguina, purus eris.


[Marco Valerio Marcial], [Epigrammata], Mediolani, Vdalricus Scinzenzeler, 1490.
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón. Date Edición: 1490.
Reproducción fotográfica 8-7-2008


El Blog de Antonio Martín Ortiz (7-4-2010)

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