"Radiestesia"
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La Radiestesia -I-
Antiguamente se la llamaba "brujería";
hoy en día también se la conoce con el nombre de "rabdomancia".
Se sabe con exactitud que se practicaba en Egipto y en China más de 2.000
años antes de la era cristiana.
La Radiestesia se ha definido como el "arte de descubrir con ayuda de una
vara o un péndulo realidades escondidas. Mucho se ha publicado acerca
de las varillas adivinatorias adecuada para descubrir todo tipo de cosas, incluso
aguas subterráneas. La ventaja mayor de la mencionada varilla es que
podía ser de cualquier material: oro, plata, madera, marfil, cuerno de
buey, (yo tengo una de hecha de una percha de hierro, es la más barata
y la mejor de todas); pero, en contraposición, ofrecía una desventaja,
y era que no podía señalar los atributos y cosas de orden moral
(por ejemplo señalar asesinos...). La palabra radiestesia, o "sensibilidad
a las radiaciones", prejuzga de antemano la naturaleza de los hechos, que
están aún en controversia. Se trata de un conocimiento adquirido
por medio de un reflejo amplificado artificialmente, pudiendo asociarse a la
solución de una pregunta bien formulada. La radiestesia se basa en observaciones
cuya repetición nos hace intuir leyes, cuyo enunciado, y explicación
de las experiencias, depende de las apreciaciones subjetivas diverjentes, que
son un obstáculo para que se la reconozcan como disciplina válida
en varios países. (En la antigua URSS formaba parte de la investigación
científica oficial.)
Se puede ejercer en todos los niveles, pasando de lo sutil a lo material. El
hombre es su único actor permanente, mientras que la vara no es más
que la aguja indicadora de un aparato humano.
Para la práctica de la radiestesia no son precisas cualidades ni dotes
especiales: el éxito se mide por la aptitud del expimentador. La aplicación
de la estadística para demostrar la eficacia y exactitud del fenómeno
se ha planteado erróneamente, por lo que no se ha obtenido ninguna conclusión
en ningún sentido. El saber que una cosa existe no nos da a conocer el
mecanismo de adquisición intra-humano. Esta percepción, que se
manifiesta también en la videncia, la telepatía y la psicometría,
presenta en la radiestesia la ventaja de prestarse a experiencias reiterables
y que van desde la más sencillas a las más complejas.
Los "operadores" saben también que por medio de la varita tienen
una PES radiestésica (PESR) y se sitúan así "en el
interior" del fenómeno. Lo sienten subcocientemente, mientras que
muchos profesores y críticos sólo están informados por
sus estudios a través de libros, siendo incapaces de intentar utilizar
un péndulo. Las hipótesis explicativas siempre serán menos
convincentes que los resultados obtenidos personalmente en las investigaciones
experimentales. El espíritu humano parece poseer una posibilidad generalmente
desconocida: su pensamiento puede tomar contacto con su objeto, esté
donde esté en el mundo y sin saber el lugar se encuen tra este objeto.
Si el se que emite ese pensamiento tiene el don de la radiestesia, recibe a
su vez una sensación de contacto pensamiento-objeto, marcado por el movimiento
del péndulo, gracias al cual puede traducir en un claro reconocimiento
este eco que ha recibido. Son percepciones que nacen de un mecanismo mental
que la ciencia rehúsa admitir.