"Caras de Belmez"


Iniciación al estudio de los fenómenos PK ó PARAFISICOS
Las Teleplastias de Bélmez

Los fenómenos que ocurrieron en la cocina de la famosa "casa de las caras", y a los que en su momento nos referiremos, son tan fantásticos e incomprensibles que se prestan a la incredulidad.
Sin embargo, se considera que al exponer los hechos con los testimonios de las personas que los experimentaron se deja constancia de un material utilísimo para los especialistas, que, al examinarlo, son los que podrán determinar la validez del mismo.
Si en el presente tema se recogen es porque se consideran válidos, por auténticos, pues, pese a su variedad, siempre vemos en ellos elementos para apoyar suficientemente la autenticidad de las teleplastias de Bélmez de la Moraleda como fenómeno fundamental de los que allí se produjeron.

El pueblo, la casa de las caras y la familia Pereira.

En los confines de la provincia de Jaén, entre Jódar y Huelva, limitado casi con la de Granada, Bélmez de la Moraleda aparece enclavado en alturas de Sierra Mágina "Sierra Mágica", como algunos la han denominado y no sin motivo.
Situado en las alturas de la sierra, el pueblo es encantador. Las construcciones sencillas se levantan en una llanura en la que antiguamente existió el poblado rural de la Moraleda, mas su nombre actual lo toma del Castillo de Bélmez, construido por los árabes sobre los cimientos de una antigua fortaleza romana en la cumbre del monte.
Bélmez era antes una cortijadad habitada por gentes humildes. La Moraleda, a tres kilómetros de la anterior, un poblado dedicado a la agricultura y al pastoreo. De su fusión surgió su nombre actual Bélmez de la Moraleda.
La patrona del pueblo es Nuestra Señora del la Paz, bajo cuya advocación está la iglesia parroquial. Su emplazamiento actual data de 1554; con anterioridad a esta fecha se levantó en el lugar que hoy ocupa la "casa de las caras", lo cual parece estar corroborado por la "casa de las caras", lo la abundancia de restos humanos encontrados cuantas veces se realizaron obras de cimentación en las casas contiguas. También se encontraron restos en los materiales extraídos del subsuelo de la cocina, donde se manifiesta el fenómeno, con motivo de una excavación realizada en busca de las posibles causas del mismo.
Esta, es, pues, la fugaz visión de un pueblo de Sierra Mágina, cuya existencia transcurrió feliz y tranquila hasta el día en que, por designios de su destino, acaparó la atención de las gentes por un extraño fenómeno que se reveló a modo de misterioso mensaje para unos, o de fraude o singular fenómeno para otros, en la modesta cocina de la casa de unos humildes labradores.
Desde la iglesia, una callejuela no lleva a la calle Rodríguez Acosta. Allí, y en el número 5, se ubica el inmueble propiedad de la familia Pereira, más conocido por "la casa de las caras".
La construcción se levanta sobre una superficie de unos setenta metros cuadrados que corresponden a parte de lo que antiguamente fue iglesia y cementerio.
Directamente desde la calle y a través de un corto pasillo, se entra en la pequeña cocina donde se manifiesta el fenómeno. Al fondo y bajo la chimenea, se destaca la superficie de cemento del famoso fogón donde aparecen las teleplastias.
De la "casa de las caras" nunca se dijo nada hasta ahora. Ni se oyeron ruidos, ni los habitantes de la misma tuvieron extraña visiones hasta que un día, al aparecer por primera vez las teleplastias, la fantasía popular convirtió el sencillo hogar de los Pereiras en escenario de un extraño duelo del que la familia dijo no tener noticias hasta ahora.
La parapsicología no enseña que las apariciones existen ciertamente, pero como fenómeno telepático y que el fantasma de los vivos puede ser una realidad, pero de ahí a creer en el retorno de los muertos, como algunos han querido hacer ver, existe un abismo. Esto es algo que los parapsicólogos católicos no admiten. Es conveniente, por tanto, puntualizar lo que es fantasía y lo que es real para no crear temores insanos en los que de parapsicología no entienden, pues se cree que respecto a las "casa de las caras" hay que ser realista sobre todas las cosas e investigar el presente y no el pasado.