Corresponde a la letra hebrea Khaph y al signo zodiacal de Aries.
Síntesis: fuerza, valor, convicción, energía, determinación,
provocación, acción, confianza, habilidad innata, celo,
fervor, consecución con peligro considerable, conquista heroísmo,
virilidad, resolución, fortaleza física. La energía
suprema a la que ninguna brutalidad resiste, se presenta en el Tarot bajo
la forma de una reina y graciosa, quién aparentemente sin esfuerzo
doma un león furioso cuyas mandíbulas mantiene separadas.
Esta concepción de la Fuerza en tanto virtud cardinal, se aparta
de las representaciones comunes de un Hércules apoyado en su maza
y recubierto con la pie del león de Nemea. Lo que el arcano número
once glorifica no es en absoluto el vigor físico, el de los músculos,
sino el ejercicio de una potencia femenina, mucho más irresistible
en su dulzura y sutileza que todas las explosiones de cólera y
fuerza brutal. La fiera, encarnación de los arrebatos más
indisciplinados y las vehemencias pasionales, es ese León voraz
del Zodíaco cuyo regreso anual señala la época en
que el Sol ardiente seca y mata la vegetación. Lo vence la Virgen
(La Emperatriz, Arcano número tres), cuyas cosechas ha madurado,
a pesar de su ferocidad, no es un animal dañino. Librado a sí
mismo se apodera de todo, devora y destruye con una rabia egoísta,
pero no sucede lo mismo si es dominado, ya que entonces presta enormes
servicios a quien sabe someterlo.
Cuando este Arcano que te estoy contado se nos presenta del derecho (de
pie) en una tirada, es la fuerza divina, moral y física que todo
lo puede si sabe disciplinarse. Es una carta que señala que se
conseguirá lo que se desea (amor, dinero, fortuna, título,
cargo, etc) con mucho esfuerzo y disciplina. Quiere decir que se ha de
ser fuerte para dominar la suerte.
Por supuesto, es un naipe que indica también que disciplinadamente
y con orden moral se obtiene lo que ambiciona. Señala fuerza, sí,
pero al mismo tiempo disciplina y sometimiento a las normas establecidas
(tanto en el orden espiritual, moral y social). Queda claro que se conseguirá
lo ansiado pero a través de la lucha y la firmeza de carácter.
El camino no es fácil: depende de uno mismo de todas formar, (hay
que estudiar detenidamente cada una de las cartas que acompañan
a esta naipe y después sopesar si se obtendrá verdaderamente
aquello que se apetece).
Simboliza asimismo la energía psíquica y el instinto y las
pasiones controlados por el sentido moral de la conciencia. Buena salud.
Retorno de la vitalidad después de un período enfermizo
o tras una intervención quirúrgica. Insistiendo en este
tema debo decir que, en los casos de preguntas sobre enfermos o personas
operadas, si el Arcano de La Fuerza sale a favor significa que se recuperará
el vigor, la vitalidad y en consecuencia, la salud. Si sale en contra
o invertido, significa entonces que la recuperación será
muy lenta, que la convalecencia será larga y duradera. En el área
sexual esta carta significa potencia, virilidad y fuerte sexualidad. Suele
indicar que, cuando la mujer se enamora, está dispuesta a todo
en tal de conseguir al hombre amado. Se refiere también a la persistencia
de los afectos y el amor. Necesidad de conquistar, satisfacer y ser satisfecha.
En el caso de que el consultante sea un hombre, puede reflejar la tendencia
instintiva a desear una hembra fuerte, que le domine, dirija, aconseje,
etc. Puede ser la señal o evidencia manifiesta de que ansía
o necesita una esposa/madre.
En el caso de que este Arcano aparezca del revés, (invertido) puede
estar aludiendo a una más que posible pérdida de trabajo
o empleo. También hablará, en esta postura, de carencia
de vitalidad, cobardía, miedo, preocupaciones y obstáculos
con los que uno no sabe enfrentarse, despotismo, tiranía, mala
utilización de la energía y el sexo, debilidad moral y física,
falta de voluntad y firmeza, mezquindad, impotencia, problemas sexuales,
enfermedad, poco amor por el trabajo, operación quirúrgica,
ausencia de coraje, rendición antes los conflictos y adversidades,
discordias con los jefes, colegas, compañeros, o familiares, falta
de perseverancia en objetivos, estudios y proyectos, y versatilidad que
perjudica en los asuntos personales y también en los profesionales.