Corresponde a la letra Resh del alfabeto hebreo y al signo astrológico
de La Luna. Síntesis: expiación, juicio, posibilidad de
que nuestra actual conducta con los demás sea injusta y dictatorial,
renacimiento, avance, deseo de inmortalidad, existe la probabilidad de
que alguien se aproveche deslealmente de uno y tendrá que lamentarlo,
sentencia jurídica en el propio beneficio. Carta muy positiva,
de buenos augurios.
El Arcano de El Juicio, de la resurrección, del ángel del
Juicio Final, del Valle de Josafat, del ciclo, simboliza el gran enigma
de la vida y la muerte, del mundo del Más Allá, de la partida
del mundo terrenal y la integración al mundo celeste o divino,
la muerte y la resurrección que han divulgado a través de
la historia las distintas religiones y civilizaciones. Es la carta que
representa que al final seremos juzgados por nuestras obras y que recibiremos
el premio o castigo a que nos hayamos hecho acreedores.
Es un naipe que significa cambio para mejorar, o que se volverá
a levantar cabeza y la suerte se pondrá de nuestro lado. Puede
indicar, asimismo, un resurgimiento espiritual, un despertar al mundo
de los ideales o la mística, abandonando ideas y proyectos del
pasado en exceso materialistas. Significa, por tanto, renovación,
regreso, renacimiento moral, cambio de la situación negativa imperante
hasta el momento, cambio de domicilio, trabajo o medio ambiente, regeneración,
abandono de vicios y pasiones perjudiciales, superación de enfermedades
o dolencias y nuevas empresas o proyectos.
En lo jurídico suele anunciar procesos o pleitos en marcha que
se resolverán (según la pregunta formulada), probablemente
a favor, Incluso señala un examen, selección o prueba.
En el área sexual tiene el significado de la superación
de las pasiones carnales, predominio de lo espiritual y religioso, renacimiento
a unas nuevas relaciones, aparición de una nueva pareja, nuevo
matrimonio, reencuentro con la vitalidad (hasta puede señalar la
curación de una persona sexualmente impotente), cambio de la vida
sentimental, reconciliación y sentencia favorable en proceso judicial
por causa de separación o divorcio.
Cuando esta carta se nos presenta invertida (del revés) evidencia
retrasos, demoras, postergaciones, aplazamientos, tardanza en la cristalización
de los cambios y renovaciones apetecidos, falta de valores morales, enemigos
y conspiradores, carencia de ayudas o auxilios exteriores, pérdidas
de pleito o juicio, divorcio, incapacidad para renovarse o poner en funcionamiento
nuevas empresas, resignación (por impotencia) ante la adversidad,
peligro de sufrir un robo o pérdida monetaria y desorientación
mental o religiosa.