Corresponde a la letra hebrea Samekh y pertenece al signo astrológico
de Leo. Síntesis: Subordinación, ruina, esclavitud, malevolencia,
fracaso, experiencia sobrenatural, choque, fatalidad, autocastigo, inclinación
al mal, autodestrucción, falta de principios.
El diablo introduce la última línea del Tarot (el gran viaje;
el objetivo de la iluminación), y esto es insinuante de que aporte
cierta energía vital al trabajo de esa línea, que ciertamente
se ocupa de las líneas arquetípicas que transcienden el
sí mismo. ¿Acaso el camino hacia la iluminación nos
hace atravesar el oscuro mundo del Diablo?. Para poder entender el valor
esotérico del Diablo debemos considerar primero sus significados
más usuales, como una fuerza de engaño y opresión.
La principal ilusión engañosa es la del materialismo, un
término que generalmente se toma en el sentido de excesiva preocupación
por el dinero, pero que más exactamente se significa la creencia
en que nada existe más allá del mundo de los sentidos. Al
negar todo componente espiritual de la vida, el materialista persigue
solamente deseos personales: monetarios, sexuales y políticos.
Y como con frecuencia tal estrechez de miras conduce a la infelicidad,
el Diablo ha llegado a simbolizar la desdicha. El poder del Diablo se
funda en la ilusoria creencia de que nada más existe. En muchas
situaciones, desde la opresión política hasta el sufrimiento
personal de una vida familiar desdichada, la gente sólo llega a
ser conscientemente infeliz al caer en la cuenta de que la vida ofrece
otras alternativas.
De hecho, el Diablo significa mucho más que ritos sexuales y energía
violenta. En un sentido más amplio, simboliza la energía
vital aprisionada en las ocultas zonas oscuras del ser interior, a las
cuales no se puede tener acceso por medios ordinarios. Si se la llama
Diablo -a esa energía- es porque puede manifestarse, en quienes
no están preparados para recibirla, de forma monstruosa, como el
sentimiento de un universo habitado por el mal o como la tentación
de complacerse en la violencia.
Tras esta sinopsis sociológico/cultural acerca del Arcano que estamos
estudiando, pasemos seguidamente a tratar sus vertientes interpretativa
y adivinatoria.
Diré, en principio, que es uno de los arcanos más difíciles
de interpretar debido a sus múltiples significados y posibilidades.
Por ello se deben formular las preguntas al Tarot con la máxima
concreción a fin y efecto de que las respuestas puedan interpretarse,
también, concreta y correctamente. Porque el Diablo no tiene el
mismo significado si estamos interrogando sobre el trabajo que si lo hacemos
sobre la vida sentimental. En su aspecto profundo representa a la fuerza
mayor, al destino, a la fatalidad y a las tentaciones que el devenir o
los hados nos ponen en el camino para ver si hemos madurado y si la experiencia
acumulada nos ha sido provechosa. Por encima de todo, este naipe nos advierte
de las situaciones peligrosas, perversas, sensuales, que pueden ocasionar
graves quebrantos, sea en el plano sexual, económico, de la bebida,
del juego, del contrabando, de la droga, de las amistades que pretenden
arrastrarnos por caminos equivocados, de las falsas amigas y amigos, etc..
Asimismo, es una carta que suele denunciar si a uno le están haciendo
magia negra para que las cosas le vayan mal o para romper su matrimonio.
Referente a la salud advierte del peligro de enfermedad, infecciones,taras
hereditarias de los genitales o de tipo venéreo, inestabilidad
nerviosa, trastornos físicos y psíquicos ocasionados por
el abuso de los placeres, enfermedades malignas, tumores, pólipos
y SIDA. En la vertiente sexual, cuando una mujer pregunta por un varón,
la carta del Diablo contiene un claro significado carnal: el hombre la
busca por el sexo; desea ir a la cama con ella y nada más. No piensa
ni lejos, en el matrimonio. En otros casos refleja perversiones y desviaciones
sexuales, incluidas las prácticas de homosexualidad y lesbianismo.
Amistades peligrosas. Riesgo de sufrir abusos deshonestos, violación,
etc.