"El Carro"
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Corresponde a la letra Zahin del
alfabeto hebreo y al signo zodiacal de Géminis. Definición ó síntesis: Adversidad, posiblemente ya superada, influencia conflictiva, disturbio, venganza, éxito, huida, evasión de la realidad, perplejidad, necesidad de revisión, triunfo, grandes esperanzas, victoria, reconocimiento de los méritos en olor de multitud, placeres, gratificaciones, resumiendo: carta de buenos augurios. Las primeras versiones de este Arcano se derivan de varias fuentes históricas y mitológicas. Provienen en primer lugar de las procesiones que se celebraban en Roma y otras ciudades para recibir y agasajar al héroe conquistador, cuando su carro lo conducía por las calles atestadas de ciudadanos que lo vitoreaban enforvorizadamente. La costumbre responde, en apariencia, a alguna profunda necesidad psíquica de participación grupal. Y es una práctica que se sigue manteniéndose en la actualidad, dos mil años después, en los desfiles con que se agasaja a presidentes, generales, astronautas, deportistas que han conseguido récords importantes, y en lo que un coche abierto reemplaza a El Carro. El carro indica algo más que una victoria sonada conducir a gran velocidad un vehículo tirado por dos caballos exige un control total de los animales; la actividad sirve como un carruaje perfecto para el poder de la voluntad. En el Fedro, Platón se refiere a la mente como un carro tirado por un caballo negro y otro blanco, la imagen exacta del Tarot. En muchos lugares y particularmente en la India, el caballo llegó a estar asociado con la muerte y los funerales. Cuando el ascenso del patriarcado terminó por abolir el sacrificio ritual del rey, en su lugar se sacrificó un caballo. El sacrificio del caballo llegó a ser el más sagrado, asociado con la inmortalidad. Hasta hoy se usan caballos para arrastrar el féretro de los grandes líderes. (Una extraña unión de los dos aspectos del El Carro se vio en la muerte de Jhon Fitzgerald Kennedy. Lo mataron en su coche abierto durante un desfile de carácter electoral, y después un caballo -que se reveló contra el control del cochero- tiró del ataúd durante el funeral). Cuando observamos secuaencialmete los naipes del Tarot, vemos que el número siete no es más que la victoria de la primera línea de los Arcanos Mayores, que corona el proceso de maduración de esa línea, pero por necesidad no puede dirigirse a los grandes ámbitos del inconsciente y del superconsciente. Visto de esta manera El Carro nos muestra el ego evolucionado; las lecciones de las primeras cartas han sido aprendidas, ha pasado el período adolescente de la búsqueda y la autocreación, y ahora vemos el adulto maduro que triunfa en la vida, a quién los demás admiran, confiado y satisfecho consigo mismo, capaz de controlar sus sentimientos y, sobre todo, de dirigir su voluntad. Y tras este breve rollo, acerca de este Arcano, pasaré a los comentarios que se refieren a sus facetas interpretativas y adivinatorias. El Carro, de una y otra forma, es un naipe relacionado estrechamente con el destino, con el caminar por el mundo, con nuestras conquistas o fracasos y con nuestro esfuerzos cotidianos por dominar y someter a la materia y los elementos. Cuando en una tirada del Tarot surge del derecho El Carro sugiere victoria, éxito, triunfo, el dominio o la consecución de los que se desea, ya del mundo material o del espiritual. Es una carta de continuidad hacia adelante, hacia la meta, en pos del triunfo definitivo (siempre teniendo en cuenta que lo señalen las otras cartas de la tirada que acompañen a ésta). En el mundo moderno ha de relacionarse con del destino, la marcha de nuestros negocios y proyectos e, incluso, el automóvil. Está vinculada con los pequeños viajes, las representaciones comerciales y el conducir, resumiendo es una carta bastante buena., |
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