Este es el sonoro título de una de las jotas más famosas dedicadas a mi pueblo, con exaltación de cachirulos y bamboleantes enaguas, evocando e igualándolo a pernoctar en lugares míticos como Las Vegas, Atlantis, Shangri-La o Marina D'or, tan sólo soñados por grandes aventureros, poetas románticos y gente de mal vivir; Un aura de misterio que envuelve a la localidad y que cada vez que uno lo menciona pareciese que hablase de un recondito punto de la ruta oriental de la seda, o si me apurais, de otro planeta. Calatayud, pese a ser cuna de cráneos privilegiados como Marcial o Baltasar Gracián es básicamente conocido por personajes licenciosos y menos laureados como La Dolores, que se le va hacer, en España siempre ha gustado mucho la prensa rosa, luego Faemino y Cansado cuentan el chiste del perro que canta y adivinad en que recóndita urbe rural aragonesa encuentran semejante cánido: