Imagen de la escuela de Tobed, un de las localidades
afectadas,
cuando fue reabierta en 1998 (Foto: Javier Pardos / El
Periódico de Aragón)
Alex Aisa.- Quizá
sea porque se han dado cuenta de que las manifestaciones en la calle no
siempre dan frutos. O porque han comprobado que el derecho al pataleo no
sirve para mucho. El caso es que los padres de varias localidades zaragozanas
han decidido echar un pulso a la Consejería de Educación
y Ciencia y no están llevando a sus hijos a clase para presionar
a la Administración y conseguir que se cumplan sus reivindicaciones.
Las asociaciones de padres defienden esta medida de fuerza, pero la DGA
y los juristas les lanzan una advertencia: su postura es un "atentado"
contra la Educación.
Este problema se ha localizado
en la zona periférica de Calatayud y La Almunia de Doña Godina.
Los padres de Abanto fueron los primeros en abanderar la rebelión.
Al quedarse con sólo tres alumnos, la consejería se vio obligada
a cerrar la escuela (es necesario tener cuatro estudiantes para disponer
de un centro) y ofreció a los padres una ayuda económica
de 70.000 pesetas anuales para sufragar el transporte hasta el colegio
más cercano, el de Cubel, a unos ocho kilómetros. La asociación
de padres se negó y exigió que sus hijos fueran en taxi a
Calatayud, ya que allí dispondrían de servicio de comedor.
Las dos partes están negociando todavía y los tres niños
aún no han empezado el curso, a pesar de que las clases se iniciaron
hace dos semanas.
El otro caso es el del Centro
Rural Agrupado (CRA) Vicort-Isuela, que esta formado por las escuelas de
siete localidades: Santa Cruz de Grío, Mesones de Isuela, Codos,
El Frasno, Tobed, Arándiga y Nigüella. Los tres primeros centros
tienen más de once alumnos y según el acuerdo de plantillas
firmado por la DGA y por los sindicatos deberían disponer de dos
profesores. Sin embargo, de momento sólo se ha incorporado un docente
y la asociación de padres se ha levantado en armas : el pasado viernes
no llevaron a sus hijos a clase y aunque la semana que viene sí
que lo harán, si el viernes no han obtenido una respuesta satisfactoria
del Departamento de Educación convocarán una huelga indefinida.
Además, a principio
de curso se produjo otro caso similar en Benasque. Los padres aseguraron
que sus hijos no iniciarían el curso hasta que no se arreglara el
patio del colegio. Unos días después de esta amenaza, la
Administración se comprometió a mejorar el lugar de recreo,
en el que había numerosas piedras, y los niños empezaron
las clases.
Jesús Jiménez,
secretario general técnico del Departamento de Educación,
es tajante a la hora de calificar este tipo de medidas de presión:
"Es un atentado contra el derecho a la Educación que tienen los
niños. Este derecho está por encima del derecho de los padres
a protestar. No se puede utilizar a los hijos como moneda de cambio para
conseguir una serie de reivindicaciones".
Lo que más le extraña
a Jiménez es que estas situaciones se produzcan en el ámbito
educativo, porque en su opinión es uno de los que tiene más
cauces para que los padres puedan presentar sus reclamaciones. "Ya me gustaría
que en otros servicios públicos existiesen los órganos de
participación que tiene la Educación", destacó.
"No se puede jugar con los
niños", continuó el secretario general técnico. "Los
chicos tienen que estar en clase y después ya se negociará
lo que sea, pero no se puede impedir su derecho a la enseñanza".
Además, Jiménez recordó que la Administración
puede poner en marcha mecanismos jurídicos para obligar a los padres
a llevar a sus hijos a clase. "Es un derecho constitucional", indicó
el responsable educativo a EL PERIODICO.
En los últimos días,
los medios de comunicación nacionales se han hecho eco de una huelga
masiva en una localidad de Extremadura, que exige la construcción
de un instituto para que sus hijos no tengan que desplazarse a otro pueblo.
Jiménez cree que este tipo de actitudes pueden contagiarse, "pero
no es la primera vez ni la última que unos padres utilizan a sus
hijos para presionar a la Administración".
¿Y qué dice
la ley respecto a estos casos? Antonio Embid, catedrático de Derecho
Administrativo de la Universidad de Zaragoza, responde sin ninguna duda:
"Al margen de quién tenga la razón, que en eso no entro,
lo que está claro es que el derecho de los padres a reclamar está
sometido a otro derecho prioritario que es el de los hijos a acceder a
la Educación. Esto no admite dudas".
Además, Embid apostilla
que los padres tienen "la obligación jurídica" de escolarizar
a sus hijos durante la etapa de la enseñanza obligatoria, entre
los 6 y los 16 años. "Eso es sagrado", concluye.
Ante estos argumentos, los
padres que se han movilizado se defienden. "Vale, nuestros hijos tienen
derecho a la Educación, pero a una Educación de calidad,
y la que se está impartiendo en muchos centros rurales deja mucho
que desear", advierte Jesús, uno de los padres de Mesones de Isuela
que se ha sublevado .
"Nuestra medida no es excesiva.
Es la única manera de que te hagan caso. Los que nos critiquen,
que se imaginen en qué situación nos encontramos para haber
adoptado una determinación como ésta", prosigue Jesús.
"Un profesor no puede atender
a once niños con edades entre los tres y los doce años. ¿Qué
hará cuando el chico de tres años se ponga a llorar? Atenderle
y desatender a los demás. Necesitamos otro profesor. Además,
es a lo que se había comprometido la Consejería de Educación.
Entonces, que lo cumpla", sentencia.
El
Periódico de Aragón (24-9-2000)
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