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| El AVE no es un simple negocio
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Veinte ciudades españolas disponen ya de tren de alta velocidad, lo que representa una gran ventaja para su desarrollo. Veinte ciudades en las que reside más de un tercio de la población española. Pero no todo son mieles. Existen también problemas derivados de una planificación errática y de la improvisación en la puesta en servicio de las líneas. Alcaldes de 18 de estas ciudades firmaron ayer un manifiesto tras la reunión fundacional en Zaragoza de un lobi que defenderá sus intereses conjuntamente ante la Administración, encarnada principalmente en el Ministerio de Fomento.
Los errores de planificación se están dejando notar, por ejemplo, en Guadalajara o Tarragona, cuyas estaciones, ubicadas en las afueras, no dan ni de lejos le juego que debieran. O en la organización de los trenes que conectan Zaragoza con Huesca y Calatayud, cuyos horarios parecen pensados para obtener el fracaso. Por no hablar del precio de los billetes, cuya última subida ha sido terrorífica, y de las diferencias de tarifas y servicios según se trate de una u otra línea, de una u otra ciudad.
Errores de planificación y de concepto que haciendo excesivo hincapié en el negocio olvidan que el AVE es además un factor de cohesión y desarrollo territorial y que debe cumplir una función social muy importante.
MÁS TRENES REGIONALES Mientras Zaragoza y Lérida reclaman la puesta en marcha del AVE regional entre ambas capitales, prometido en su día pero todavía en el limbo de las buenas intenciones, el alcalde de Barcelona pone el acento en que la red del AVE se extienda hacia el sur por el arco mediterráneo. Y todos, por supuesto, que las conexiones internacionales, con Francia y Portugal, no se atrasen aún más de lo que se han retrasado.
Renfe y el Ministerio de Fomento deberían acceder a establecer mecanismos de coordinación con los ayuntamientos de las ciudades con AVE, lo cual sin duda facilitará una adecuación de la oferta ferroviaria a las demandas del territorio, que, como hemos dicho, tienen que ver con los trazados pero también con la política de tarifas y de frecuencia de paso de los trenes. La reunión de los alcaldes celebrada ayer en la capital aragonesa constituye un primer paso para influir sobre Fomento y Renfe e intentar racionalizar la explotación de la alta velocidad ferroviaria. Es muy importante lograr ese objetivo porque España ha metido en el AVE demasiado dinero y esfuerzo como para conformarnos ahora con un servicio que no sea el óptimo.
El Periódico de Aragón (8-5-2008)
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