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El tabaquismo desencadena el 70 % de
los infartos en pacientes de menos de 45 años

C. FONTELA. Zaragoza | Fumar produce una importante reducción de la capacidad respiratoria, graves tumores, pero además fallos del corazón en los más jóvenes. El tabaco es una de las principales causas o desencadena el 70% de las patologías cardiacas que se producen en Aragón en menores de 45 años de edad. Así lo demuestra un ambicioso estudio, realizado por dos grupos de investigación, que ha recopilado datos durante 8 años sobre los infartos de miocardio agudo en la Comunidad.

En concreto, el estudio, que se ha llevado a cabo por el Grupo Aragonés de Investigación Cardiovascular, dirigido por José Antonio Casasnovas, y el Grupo de Investigación en Atención Primaria, en el que está al frente Rosa Magallón, ha recogido los datos de los más de 12.000 personas ingresadas por esta patología desde el 2000 hasta el 2007 (ambos incluidos). Además, la investigación ha centrado la tesis realizada por la investigadora Eva Andrés.

Tras poner sobre la mesa todos los datos, una de las cuestiones que más ha sorprendido a los investigadores es el número de infartos a gente joven que se han producido durante estos años (828), y lo que es más llamativo los factores que se repiten en muchos de ellos y que han podido ser determinantes en el fallo cardiaco. Aunque la carga genética tiene su parte de culpa, la nicotina y en menor proporción el consumo de alcohol (en un 10% de los casos) y de drogas (en un 6,28%) influyen muy negativamente en el organismo.

Mientras que en edades más avanzadas, los infartos están asociadas a otros diagnósticos, como la diabetes, la dislipemia (todas las enfermedades relacionadas con la alteración de los lípidos, como el colesterol), la obesidad, la hipertensión o la cardiopatía isquémica previa, entre otros. De hecho, se ha demostrado que un 53% sufrían alguna obstrucción de las arterias, un 47% de los infartos tratados tenían la tensión alta, un 35% sufrían de dislipemia y un 22%, diabetes.

La incidencia de infarto agudo de miocardio en Aragón es de 183 por cada 100.000 personas en varones y 76 por cada 100.000, en las mujeres. Así, en los ocho años, han sido ingresados por esta patología 8.606 varones y 3.490 mujeres. Por el contrario, aunque son muchas menos las féminas las que sufren un paro cardiaco, la tasa de mortalidad es mucho más elevado. En concreto, el doble que la de la del sexo masculino (de un 10,43 a un 16,46). Además de la edad -en las mujeres la edad media de un infarto es de 75 años, mientras que en el hombre es de 67-, los investigadores resaltan que siempre se tarda en detectarse mucho más. "Las mujeres tienen el umbral del dolor mucho más elevado y, además, ha sido siempre una enfermedad asociada a los hombres", recalca Montse León, Grupo Aragonés de Investigación Cardiovascular. Y añade: "La mujer está protegida hasta que pierde la regla y le llega la menopausia. Entonces, es cuando se acrecenta el riesgo de sufrir un infarto".

No obstante, apunta que esta tendencia puede variar a lo largo de las generaciones, ya que las mujeres cada vez 'imitan' los malos hábitos de vida de los hombres. "Cada vez se fuma más, se bebe más... Por lo que no sabemos si esa protección que tenemos con las hormonas femeninas podrá prevalecer en el futuro", explica Montse. Aunque es optimista a la hora de destacar que poco a poco, a nivel nacional, la mortalidad ha ido disminuyendo, sobre todo, debido a los recursos sanitarios de los que disponemos. "Cada vez más, se convierte en una enfermedad crónica", afirma León.

En el Valle del Ebro, más riesgo

Pero el estudio ha ido más allá. Con las cifras e hipótesis obtenidas, se ha puesto sobre la mesa la hipótesis de que vivir en un lugar puede aumentar el riesgo de sufrir una patología cardiaca de este tipo. De hecho, la tasa más elevada de infartos se sitúa en todas las comarcas limítrofes al Valle del Ebro. "En la distribución geográfica del infarto se ha observado que en esta zona ha habido más infartos, creemos que es porque son zonas más industrializadas, donde puede haber más polución y estrés. Esos factores repercuten", recalca Eva Andrés, que próximamente trabajará en la Fundación de Investigación del Hospital Doce de Octubre de Madrid.

El estudio ha servido para 'diseñar' un mapa con las zonas donde estadísticamente se ha comprobado que se han producido más infartos. O, al menos, donde sus habitantes han acudido más al hospital por esta patología. En esta lista se encuentran las comarcas del Aranda, Valdejalón, Cinco Villas, Ribera Alta del Ebro, Zaragoza, Ribera Baja del Ebro... Aunque en esta estadística habría que sumar el número de infartos que se producen en zonas alejadas de los hospitales y, desgraciadamente, no llegan a los hospitales a tiempo.

Heraldo de Aragón (28-6-2009)

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