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| El dogma de la Inmaculada a través del arte
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Inmaculada Concepción. Anónimo, segunda mitad del siglo XVIII. Colegiata del Santo Sepulcro, (Calatayud) (Foto: Heraldo de Aragón) |
JESÚS BROTONS. Calatayud | Los claustros gótico-mudéjares de la Colegiata de Santa María la Mayor de Calatayud acogen hasta el 17 de septiembre la exposición más importante prevista en el calendario cultural del año bilbilitano. Mater Purissima. La Inmaculada Concepción en el arte de la Diócesis de Tarazona es una de esas muestras irrepetibles en las que la oportunidad las hace posibles: la coincidencia en el tiempo de las celebraciones del 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por la Iglesia católica de la mano del entonces Papa Pío IX con el centenario de la CAI (Caja de Ahorros de la Inmaculada), y con el origen turiasonense de Fernando Gil, presidente de la entidad.
Se trata de la reunión de 60 obras que se conservan en varias parroquias y conventos de localidades de la Diócesis de Tarazona y que hacen un repaso por un patrimonio muy
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variado en pintura, escultura, orfebrería y labores textiles que representan casi todos los movimientos artísticos entre los siglos XIV y XX. Como curiosidad se debe mencionar que de todas las obras sólo una no es propiedad de la iglesia diocesana sino que forma parte de una colección privada.
Los comisarios de la muestra han sido los profesores Wilfredo Rincón y Emilio Quintanilla, ayudados por el bilbilitano Santiago Beltrán y por el delegado de patrimonio del Obispado Miguel Antonio Franco. Una de las cuestiones que se puso de relieve en el momento de la presentación de esta exposición el pasado 31 de mayo fue el hecho de que "las obras de más valor o las que los comisarios estimábamos que no debían faltar en una muestra de este tipo se encuentran en un buen estado de conservación. Bien han sido restauradas de forma reciente, bien se han conservado de manera que sólo ha sido necesario algún trabajo de limpieza para incorporarlas a la exposición". Wilfredo Rincón aseguró que "no ha habido ninguna pieza que no se haya podido presentar aquí por una mala conservación".
El origen de la iniciativa se encuentra en el anterior obispo de Tarazona. Carmelo Borobia ideó la celebración de una exposición sobre la Inmaculada Concepción en el 150 aniversario de la proclamación del dogma y que debía celebrarse en el claustro de Santa María de Calatayud. Así lo expresó a los que son comisarios de la exposición que en ningún momento barajaron otra alternativa. El centenario de la CAI puso en bandeja el mecenazgo preciso para hacerla realidad. El cambio en la sede episcopal trajo a Tarazona a Monseñor Demetrio Fernández que respetó e impulsó la idea original.
El propio obispo Fernández indicó que "la iglesia es rica en patrimonio y pobre en dinero (gracias a Dios) y ese patrimonio hay que ponerlo a disposición del enriquecimiento cultural de los cristianos y de la sociedad general". Una de las sorpresas que la diócesis de Tarazona ha dado a su obispo ha sido "la ingente cantidad de arte que se conserva en todas las parroquias", una cantidad que no se encuentra por otras zonas de España "por que los vecinos de estos pueblos quisieron convertir su fe en arte y supieron defenderla en momentos difíciles como las guerras de la Independencia y la Civil en la que abundaron los expolios de iglesias por doquier y no por esta zona".
La selección de obras y el marco de unos claustros gótico-mudéjares forman una combinación muy apropiada y sugestiva para el espectador. Las capillas laterales y los corredores permiten la agrupación de elementos de forma pedagógica y estética en la que los comisarios han acertado plenamente. No aparece abigarrada ni desangelada en su recorrido y se ha hecho un esfuerzo importante por editar un catálogo de gran utilidad. Permite conocer la ficha artística de cada cuadro, retablo o escultura a la vez que entender el contexto de su creación y su uso.
Los criterios para la selección de los materiales "han sido la calidad artística, la rareza iconográfica en algunos casos, y la representación de diversas épocas, estilos y maneras de representación". Entre las piezas que se pueden contemplar destacan especialmente la tabla de la Virgen del siglo XIV regalada por el rey Martín el Humano al santuario de Tobed, la Inmaculada Concepción de Juan Fernández Rodríguez de 1530 que se conserva en la iglesia de La Magdalena de Tarazona, y las obras de José Luzán (en San Juan el Real de Calatayud) y de Francisco Bayeu (en Santa María de Calatayud).
La mayor parte de las piezas son anónimas, aunque hay varias que sobresalen como la sarga de la Creación de Eva de Pietro Morone que se ha traído desde el retablo mayor de Ibdes; las tablas góticas del antiguo retablo de Santa María de Borja; el cobre de la Inmaculada del siglo XVI de Tierga; el busto relicario de San Prudencio de la catedral de Tarazona y la Inmaculada de Berdusán que se ha traído a la exposición desde la iglesia de Fuendejalón.
Otras obras que no tienen significación por su autoría sí la tienen por el uso que de ellas se han hecho. Es el caso de un óleo sobre lienzo que la congregación de las monjas Concepcionistas de Miedes solicitaban para que acompañara a las religiosas que se encontraban en trance de muerte.
Germen de un museo
Los comentarios que se están registrando tras los primeros días de apertura de la exposición no pueden ser más elogiosos. En principio se trata de vecinos de Calatayud y de localidades cercanas pero ya se preparan excursiones a Calatayud de vecinos de varias localidades que han hecho préstamo de alguna pieza para esta muestra. Los organizadores confían en que "la belleza, la importancia, el lugar y la oportunidad hagan de esta exposición la más visitada de Calatayud". La inauguración ya ha tenido un efecto secundario en la ciudad. Una década después de que cerrara y desapareciera el Museo de Arte Sacro de Calatayud, está creciendo el convencimiento entre sacerdotes, seglares, empresarios turísticos y autoridades municipales de la necesidad de crear un nuevo museo en la ciudad en el que exponer con nuevos criterios museísticos colecciones permanentes y otras temporales con el patrimonio atesorado en las parroquias y conventos de los tres arciprestazgos del Jalón.
El obispo Demetrio Fernández calificó recientemente esta iniciativa como "necesidad inaplazable" y ya se está trabajando en la idea de que los propios claustros de Santa María de Calatayud se conviertan en un museo con fondos propios.
Un nuevo museo de arte sacro vendría a completar el nuevo panorama de difusión cultural y artística que se está creando en Calatayud con la construcción del nuevo museo de la ciudad.
Heraldo de Aragón (6-6-2005)
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