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Rogelio Alonso: 'Aunque ETA parara mañana, no se podría olvidar a las víctimas'
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L. GIL. San Sebastián | Rogelio Alonso, al igual que sus compañeros Florencio Domínguez y Marcos García Rey, no ha dejado de recibir halagos por su contribución a la memoria de las víctimas de ETA con su libro 'Vidas rotas'. Profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos, donde dirige el programa de doctorado y el máster en Análisis y Prevención del Terrorismo, explica que el objetivo de la obra, presentada esta semana en Madrid, es "reflejar el impacto brutal de ETA en este país". Por eso, advierte a los lectores de que "no hay que quedarse en un registro porque son historias de seres humanos".
¿Qué le pasa a uno por la cabeza después de escribir un libro en el que se recogen 857 asesinatos?
Ha sido una experiencia bonita, pero muy dura. Al sumergirte en esas historias te topas con dramas impresionantes, con persecuciones que preceden a los asesinatos. Nuestro objetivo era recuperar la memoria y tratar de ensanchar la red de victimización. No sólo son los 857 asesinados, sino los heridos, los amenazados y sus familias.
Una historia triste, pero necesaria de ser contada.
Hay que contrarrestar esa deshumanización de las víctimas que persiguen los terroristas, y derribar así esa manipulación que les permite justificar su violencia. Existe una deuda con ellas, no podemos ignorar el significado político que tienen. Aunque ETA parara mañana, no se podría olvidar.
En el libro recogen, además, los nombres de los verdugos.
Es necesario que se sepa quiénes son las víctimas y quiénes los asesinos. Nos inspiramos en un libro publicado en Irlanda del Norte, en el que se recogió los nombres de las víctimas del IRA, pero no los de los que mataron. Las personas con las que hablé dijeron que la intención era buena, pero que faltaba algo.
En Euskadi siempre se mira a Irlanda con cierta esperanza. ¿Augura un desenlace similar?
La comparación es difícil.
Tras medio siglo de vida, ¿en qué momento diría que está ETA?
Afortunadamente hay personas en la banda que cuestionan la violencia. La fuerza de coacción de ETA ha disminuido y, pese a que su capacidad para atentar sigue ahí, la de desestabilizar un sistema democrático ya no.
Diario Vasco (7-2-2010)
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