Hace años, y en las cercanías de la ermita
de la Virgen
de Illescas,
aparecieron diversos restos arqueológicos (Foto:
A. Utrera)
Encima de la ermita de este
mismo nombre, y extendidos por la orilla de los montes que llegan hasta
San Ramón y Valdepeñas, aparecen también restos arqueológicos
de interés. Algunas cerámicas fuertemente alteradas en su
superficie por el sulfato de magnesio son de difícil estudio. En
el alto de San Ramón, al trabajar una pala mecánica en el
desmonte de tierras que se transportaban para el nuevo trazado del paso
de la carretera Calatayud-Zaragoza, sobre el ferrocarril Madrid-Barcelona,
aparecieron varias hachas, al parecer del bronce último, cuidadosamente
pulidas, y una fíbula de bronce, que encontró junto con unos
restos humanos Carlos Domínguez. Tanto la fíbula de época
visigoda como las hachas, éstas recogidas por Manuel Hoyos, determinaron
al Ayuntamiento de Calatayud a detener el trabajo de la pala mecánica
hasta que el terreno fuese reconocido por un arqueólogo. Examinado
por Manuel Martín Bueno, declaró que el yacimiento había
sido arrasado en su totalidad, y se reservó el estudio de los restos
aparecidos, que están depositados en el Museo
de Calatayud. (Germán
López Sampedro)
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