La antigua Casa Consistorial,
tal como se encuentra en la actualidad
(Foto: A. Utrera) |
La
primera casa consistorial se edifica en el renacimiento, ya que durante
los tiempos medievales se utilizaron con distintos fines administrativos
San Pedro de los Francos, San Andrés..., incluso bajo la Puerta
de Terrer, para la administración de justicia a foráneos.
Hasta ahora se había
difundido la referencia que a la Casa del Ayuntamiento hace Ponz en su
Viaje
de España, al decir: "...ser de buena arquitectura, aunque no
se acabó, habiéndose quedado el ingreso sin adornos; pero
las ventanas los tienen de pilastras estriadas con capiteles de orden compuesto:
entre ellas se lee: AUG. BILBILIS. S.P.Q.B. esto es: Augusta Bílbilis.
Sanatus Populusque Bibilbilitanus."
Esta fachada de la Casa Ayuntamiento,
a la que se refiere Ponz, fue modificada en 1842, quedando intacta la parte
baja de la misma hasta el actual balcón corrido, según conocemos
por una fotografía. En ella se aprecia que esta parte baja de la
fachada está construida en paramento almohadillado, con una gran
puerta central en arco de medio punto (que se corresponderá seguramente
con la actual), con despiece de dovelas a montacaballo, todo ello de carácter
muy italiano; a ambos lados de las puerta presenta dos balcones sobre dos
puertas laterales
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adinteladas; había un basamento formado por tres hiladas sillar que se conserva actualmente al descubierto. El cuerpo superior
ofrecería el aspecto mencionado por Ponz.
No obstante, en una relación
sobre las fiestas de proclamación de los reyes Carlos III y Carlos
IV, con motivo de las cuales se engalanaba la fachada e interior de la
casa consistorial se dice: "La fachada que corresponde al mercado y por
su buen gusto y suntuosidad merece ya la atención de los inteligentes,
se vistió con exquisito y gustoso adorno; a nueva varas del piso
de la plaza corría en toda la anchura de la pared una galería
que debía servir para colocar el real pendón, acomodo de
música y otros fines; y desde ella, por una gradería de balaustres
pintados se bajaba hasta el pavimento del mercado; y de aquí hasta
el corredor, y de éste hasta la primera cornisa donde se forma el
piso principal de dichas casas, y descansan los balcones, colgaban ricos
paños de Damasco, que cubrían y adornaban todo el frontispicio.
Desde esta línea que forma el segundo trozo de la fachada se levanta
hasta el alero del tejado una perspectiva pintada sobre lienzo y bastidores,
que representaba la más elegante arquitectura formada por basas,
columnas, frisos y cornisas en distintos cuerpos". Sobre el interior añade:
"En el interior de las casas consistoriales se adornó el patio que
tiene la entrada por haber parecido el sitio más a propósito
para celebrar el convite, baile y regocijo que acompañan a estas
funciones. Su fábrica es de una elegancia varonil y majestuosa,
su figura es cuadrada y de una extensión capaz y dilatada, el pavimento
enlosado de sillares bien labrados, el friso de azulejos hasta la altura
de más de un estado, de vivos colores y buen dibujo, el techo de
maderaje labrado y corpulento con cartelas y otros adornos, sostenido de
varios órdenes de columnas, redondas, embebidas en las paredes,
y una de ellas, que corre por medio de una lonja, adornada de collarines,
basas y capiteles. Para adorno de esta estancia y para mayor proporción
al objeto que se destinaba, se colgó de hermosos tafetanes y damascos,
atajando por la línea que corre el orden de columnas y dejando separadas
la porción donde arranca la escalera, quedando de esta suerte formado
un magnífico salón de baile y festínÖ" Parte de esta
estructura debe quedar encerrada, embutida en los muros del que fuera Ayuntamiento,
ya que la realizar unas obras a principios de los años 70, aparecieron
columnas que fueron enlucidas.
Vicente
de la Fuente, añade que constaba "de planta baja y principal,
y sobre ésta un segundo piso a modo de galería, formada por
doce arcos, todo ello de ladrillos. Esta obra se hizo en la mitad del siglo
XVI, con motivo de haberse hundido en 1561 la capilla, que era el salón
principal del edificio, donde se tenía el concejo general, por ser
la dependencia más espaciosa que en él había. Por
este motivo, se añadieron los adornos platerescos, poniendo en los
antepechos doce medallones con doce bustos que el vulgo decía representaban
los doce meses del año, aunque más probablemente eran rostros
imperiales. Los balcones estaban adornados de columnas jónicas estriadas
y sus correspondientes plintos". (Gonzalo M. Borrás Gualis / Germán
López Sampedro)
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