Ermita del Sepulcro |
La
ermita del Sepulcro data del siglo XVII, aunque hay elementos que podrían
datarla en el siglo XVI. Parte de su planta está excavada en la
montaña,, adaptándose a la orografía del terreno,
lo que le da, realmente, el aspecto de un sepulcro, en el que se encuentra
"Antonio de Luna, oriundo de la villa de Carenas y beneficiado perpetuo
de la iglesia parroquialÖ hizo esta capillaÖ año 1629", tal como
reza su losa sepulcral.
La planta tiene tres naves,
las dos laterales más pequeñas, a las que se accede por arcos
o contrafuertes sobre los que descarga el peso de la nave central. Se remata
con una especie de ábside o cabecero circular, que sirve para enmarcar
y ensalzar el retablo mayor, de aspecto grandilocuente.
Destaca, una pila de agua
bendita del siglo XVI en la que aparece el nombre del orfebre, si bien
no llega a leerse el nombre completo. Está ricamente decorada y
conserva una estrella de ocho puntas.
El retablo mayor, enmarcado
por dos columnas que soportan un frontón curvo partido que se remata
con el escudo de la familia
Luna y, bajo él, el sigo de la muerte, con seis calaveras. En
su centro se abre una hornacina a media altura donde aparece Jesús
Crucificado y, justamente debajo, la losa sepulcral del Cristo Yacente
y, en la parte inferior, la tumba de Antonio de Luna, y sendas cartelas
a modo de escudo del apellido Luna.
La pieza principal es un
Cristo Yacente, que no es tal, pues la escultura corresponde a un Ecce
Homo y estaría de pie, de ahí que tenga los pies preparados
para estar clavado. Es una buena talla, seguramente del siglo XVII, que
presenta pintura y pigmentación original. Es de buenas proporciones
y presenta un gran estudio anatómico, siendo en conjunto muy hermoso
y de gran expresión. Es sacado en su cuna en la procesión
de Semana Santa. (Joaquín
Melendo Pomareta)
|