Ermita de Santa Ana |
La
ermita de Santa Ana la Vieja data del siglo XV o XVI, pero no será
hasta fines de este siglo y principios del XVII cuando se construya la
gran ermita, seguramente una de las más grandes de la comarca de
Calatayud (tiene dimensiones de iglesia parroquial). Con su construcción
los de Carenas estaban proclamando su independencia de los monjes del Monasterio
de Piedra. Así fue como se terminó de ampliar hacia 1650,
en pleno siglo XVII.
Su planta es de cruz latina
y se adosó perfectamente a la anterior construcción, de la
que actualmente sólo queda la sacristía. Con posterioridad,
en el siglo XIX, se le adosó al crucero el cuerpo de campanas. A
los pies del crucero conserva coro alto, también del XIX. Tiene
tres capillas interiores, aparte de la sacristía ya citada y se
remata con bóvedas de lazo. En el centro del crucero hay una gran
cúpula a la que da luz una linterna.
|
Entre las obras de arte que
se conservan en ella destaca su puerta de entrada, de bella factura, enmarcada
por dintel de piedra (hoy pintado). E retablo mayor, barroco, es de dimensiones
gigantescas (8 por 9 metros) y esta dedicado a Santa Ana, cuya escultura
aparece en el centro del retablo en una hornacina. Fue realizado en 1678
por el escultor Bernabé
Jauregui.
El retablo de San Ramón
Nonato es muy interesante, del XVII, como también son de ese siglo
la Divina Pastora, la Sagrada Familia, el de la Inmaculada y, seguramente,
el de San Isidro. La escultura del San Sebastián romano es una buena
talla.
Merece especial atención
el retablo del Cristo de la Langosta o Santo Crucifijo, que puede ser del
siglo XIV o XV, de muy buena talla, con un estudio anatómico profundo,
que conserva pelo natural. Es una talla similar a la de Calatorao y se
le atribuyen numerosos milagros. Muy interesante es también el retablo
de la Virgen del Carmen, del siglo XVIII, neoclásico.
Pero si algo destaca en Santa
Ana son sus tres campanas, llamadas del "Cristo de la Langosta" (1840),
de la "Asunción" (1882) y "Campanillo", fundidas en Sigüenza
por Colina y Quintana. Sus toques y repiques han dado la vuelta al mundo
de la mano del antropólogo valenciano Francesc Llop i Bayo, siendo
estudiada en universidades de Holanda, Francia, Estados UnidosÖ y mereciendo
especial atención de la Unesco.
Destaca igualmente la puerta
que fue vendida al actor de cine Burt Reynolds para su mansión de
Hollywood, en Estados Unidos.
Existió un cofradía
de Santa Ana, hoy desaparecida. (Joaquín
Melendo Pomareta)
|