Alzado de la bodega del palacio de los Catalán |
Bodegas
La parte más antigua
de la arquitectura civil bilbilitana está constituida por bodegas,
en lo que nos ha sido posible ver pertenecientes a la baja edad media.
Este tipo de construcciones subterráneas fueron muy frecuentes,
e incluso en el siglo XV tenemos noticia documental de una capilla subterránea
bajo la Rúa. Entre las más destacables cabe mencionar la
del palacio de Catalán o Cosca (derruido y, más tarde, cegada
ésta para construir sobre el solar el Centro de Día), en
la calle de San Miguel; la del citado número 14 de la calle San
Torcuato, en gran parte soterrada bajo escombros; las del actual Bar Sevilla,
en la plaza de Bardají, antes de la Trinidad; las del Santo Sepulcro,
etcétera. A modo de
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paradigma damos brevemente la descripción
de la correspondiente al número 6 de la plaza de la Higuera, como
se sabe dentro del barrio judío, y en la cual se cree fundadamente
se alojó un alfar, pese a que no coincide con el topónimo
de la calle de Cantarería.
Esta bodega es de planta
rectangular, dividida en tres tramos separados por arcos perpiaños;
los dos tramos primeros según se entra van cubiertos con techumbre
plana de madera, mientras que el último lo hace con bóveda
de cañón apuntado de mampostería. El primer arco perpiaño
apoya en pilastras adosadas de piedra sillar, mientras que el segundo prolonga
hasta el suelo su aparejo de ladrillo a soga y tizón; entre ambos
arcos perpiaños, y adosado al muro, entiba un arco rebajado, también
de ladrillo. El primer tramo comunica con una cámara adyacente por
medio de un arco apuntado; y el tramo del fondo abre en pequeño
arco a tragaluz. (Gonzalo M. Borrás Gualis / Germán
López Sampedro)
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