Foto: A. Utrera
La Bartolina |
Hacia el año 1950,
o poco más tarde, se difundió por Calatayud la noticia de
que habían aparecido al excavar unas zanjas, para cimientos de unos
corrales, algunos resto arqueológicos en el barranco de La Bartolina.
Más tarde, en 1959, don Francisco Abbad Ríos, en la Guía
artística de la provincia de Zaragoza, escribía: "Desde
el neolítico hay noticias de la existencia de Calatayud, bajo cuyo
suelo se han encontrado restos de útiles y cerámica de tipo
campaniforme." Podemos ver que la noticia era imprecisa en cuanto al lugar
de los hallazgos. Posteriormente, don José
Mª Domínguez de la Fuente, farmacéutico de Calatayud,
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entregaba a la Colección Arqueológica bilbilitana varias
hachas, dos lascas de sílex, más de veinte fragmentos de
cerámica y un amuleto de piedra que había adquirido, procedentes
de La Bartolina, que pertenecían al Neolítico medio y que,
examinados más tarde por los profesores de la Universidad de Zaragoza
don Antonio Beltrán y don Ignacio Barandiarán, resultaron
los sílex ser procedentes de tumbas, opinión confirmada más
tarde al saberse que junto con ellos habían aparecido huesos humanos.
Esta estación está
situada en un montículo de la parte oriental de la sierra
de Armantes, a 633 m. de altura sobre el nivel del mar y a unos 100
m. sobre la vega del Jalón, al Norte del barranco del mismo nombre,
a orilla de la carretera de Madrid a Francia por la Junquera y a 1.200
metros de Calatayud en dirección a Terrer.
En esta estación,
muy poco estudiada, quedan restos casi irreconocibles de muros construidos
con piedras recogidas en las proximidades. Casi en el mismo cauce del barranco
aparecieron los pocos restos que se conservan, y que se muestran en el
Museo
de Calatayud. (Germán López Sampedro)
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